La psicología integradora y sus beneficios

 

En alguna ocasión la gente que quiere informarse o quiere cita me pregunta si uso terapia cognitivo conductual y de base comento que si. Es la formación que recibimos todos los estudiantes de psicología en la carrera porque está más ampliamente validada científicamente. Esto supone hacer hincapié en el comportamiento y en los pensamientos de la gente que acude a consulta.

 

Pero cada vez me doy cuenta tras años de experiencia siendo psicóloga que es necesario incluir más herramientas derivadas de otras corrientes como terapia de aceptación  y compromiso con todas la metáforas que utiliza…

 

o incluso la terapia del apego para poder comprender mejor como la gente funciona a la hora de relacionarse con los demás puesto que es un aspecto muy importante. Al fin y al cabo somos seres sociales y necesitamos comprender cuales son nuestras pautas generales de comportamiento con los demás y el vinculo que solemos crear (evasivo, seguro, ansioso, desorganizado). Para esto tendría que dedicar otro espacio para explicar en qué consiste.

En una formación organizada por unas psicólogas que escuché con orientación más integradora comentaron la posibilidad de considerar que el tipo de vínculo que se crea con el terapeuta es semejante al que se suele manifestar con otras figuras de apego.

Las combinaciones que se pueden formar entre el tipo de apego de cliente y psicólogo pueden resultar adecuadas y otras no tanto por lo que pueden surgir problemas en la interacción e incluso seria necesario o bien ser consciente por parte del terapeuta de la dinámica que se crea entre ambos o incluso derivar. Me pareció sumamente interesante. Parece novedoso pero en principio es otra forma de tratar la trasferencia y contratransferencia, términos ya clásicos en el psicoanálisis de Freud.

Importancia de las emociones en terapia

Por otro lado en la primera sesión pido a los clientes que vienen a consulta que intenten identificar las emociones que suelen tener en base a un libro llamado el Emocionario que es un diccionario de emociones. De este modo, identificando las emociones más frecuentes se comienza a ser consciente de lo que se siente, siendo el primer paso para tener mayor inteligencia emocional.

 

Otra cuestión es el concepto de heridas emocionales que proviene de otras terapias más humanistas. Por casualidad en un documento de un grupo de psicólogos llamado Des ansiedad leí este concepto en el que hacia mención a la autora de un libro, Lise Bourbeau.

 

Me compré el libro Sanación de las 5 heridas emocionales de esta autora y me pareció muy revelador el planteamiento en el que comentaba como las creencias que uno va adquiriendo a lo largo de la vida infantil y adolescente influyen en la vida adulta e incluso en la morfología del cuerpo (las emociones influyen en el soma, se somatizan).

De un tiempo a esta parte, posiblemente entre uno o dos años atrás en ciertos casos utilizo la estrategia de identificar que heridas emocionales de rechazo, humillación, traición, injusticia, y abandono suelen aparecer en los clientes, en casos en los que hay un trauma que consideramos puede estar interfiriendo en la vida actual.

Hay muchas personas que se identifican con estas creencias tras haber pasado por una serie de acontecimientos que les han marcado, y esto junto con una reevaluación de las mismas, permite funcionar mejor a la persona y encontrarse con mayor bienestar emocional y social. En esto consistiría el trabajo terapéutico. En un acompañamiento y revisión de la vida.

Conclusión…

En definitiva, comencé practicando un tipo de terapia que incidía en la modificación de pensamientos y comportamientos, pero ahora considero más importante incluir las emociones e incidir en la importancia de hechos pasados, en la influencia de la familia y el entorno social en el que se desenvuelve la persona, más a nivel sistémico para comprender desde un enfoque más integrador a los clientes que vienen a consulta.

Como dicen quienes defienden este tipo de planteamientos integradores, no debería tenerse en cuenta la “falta de evidencia científica” sino la utilidad de estas técnicas y estos contenidos que pueden resultar esclarecedores para muchas personas y que van más a la raíz del problema. La terapia cognitiva conductual (con todos mis respetos) resulta útil pero puede quedarse un poco en la superficie del problema. Además este tipo de corrientes de la psicología, no consideran oportuno dedicarse a investigar sobre la idoneidad de sus técnicas, lo que no quiere decir que no sean útiles para el desarrollo personal.