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LA AUTOESTIMA EN ADULTOS: BASE DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

  Con el post de hoy, termino hablando de la autoestima. Para aquellos que seguís mis publicaciones sabréis que en anteriores ediciones he tratado sobre la autoestima en niños y en adolescentes. En esta ocasión me centraré en la autoestima en la etapa adulta.       Mucho se ha hablado sobre el tema de la autoestima. Incluso sirve de reclamo para la realización de ciertas actividades deportivas o  profesores o coach de otros ámbitos indican la importancia de este elemento en nuestras vidas. Debates aparte, ciertamente la autoestima es importante. El desarrollo de una autoestima saludable es esencial para poder afrontar los retos que cada día se te presentan y como el título indica, es el primer elemento a trabajar en cualquier programa de inteligencia emocional que se precie. Porque conocerte y valorar positivamente lo que tienes, sabes y eres es el primer paso para poder relacionarte con los demás. Lo básico consiste en relacionarte adecuadamente contigo mism@.   Sin embargo, como leí en un post hace poco, en ocasiones sabes que tienes cosas positivas pero no sabes valorarlas adecuadamente. Es decir, “no sientes” que vales aunque tienes delante tuyo un listado de tooodos los aspectos positivos que te caracterizan. Entonces es necesario trabajar este aspecto. Al igual que es bueno realizar deporte o al menos actividad física como caminar todos los días según dicen los médicos, para prevenir ciertas enfermedades físicas, también resulta adecuado realizar ejercicios para prevenir trastornos como el estrés, la ansiedad, depresión. Cuidar el ámbito mental también es importante, ¿no crees?   A continuación indico una serie de actividades que puedes realizar a tu propio ritmo en casa, o si lo prefieres, con la ayuda de otra persona de confianza para que aumente tu motivación. Todas las propuestas son buenas si el fin es el mismo:   Conoce tus debilidades y defectos a nivel físico, psicológico y social. Como indiqué cuando hablé de la psicología positiva en el blog de www.espailogopsicopedagogic.es, existe un cuestionario muy completo realizado por el equipo de Martin Seligman que se centra en los aspectos positivos de la personalidad.       En cuanto a los aspectos negativos, no seas excesivamente crític@ contig@. Ajústate más en aquello que consideras que puedes modificar y aquello que de momento no, déjalo, acéptalo tal cual es, y si tienes posibilidades de centrarte en ello en un futuro, apúntalo y plantéatelo como un reto a superar y no tanto como un imposible que no puedes alcanzar.       Piensa en todos tus logros anteriores, por pequeños que sean y haz un listado. Recuerda las emociones pasadas y la satisfacción que te produjeron. Tenlos presentes.       Alimenta tu cuerpo y tu mente de emociones positivas. Aquí va una propuesta: Céntrate en emociones tales como felicidad, alegría, optimismo, bondad, amor, sentido del humor…y trabájalas una por semana. ¿Qué puedes hacer para sentir cada una de ellas? Por ejemplo, el sentido del humor también se puede cultivar contando un chiste o viendo una película de humor. Te sentirás bien contig@ mism@ y al mismo tiempo harás felices a quienes te rodean.       Del mismo modo, dirígete hacia aquellos pensamientos negativos y autocríticas que te diriges a ti mism@. En ocasiones tú mism@ puedes ser más crític@ que nadie. “No valgo para nada” cámbialo por ejemplo si es el caso por: “Puedo hacer muchas cosas, pero esta tarea que me ha pedido el cliente no lo voy a poder dar a tiempo”. Cambia tu vocabulario, concreta, y no utilices términos absolutistas. Tu autoestima te lo agradecerá.       Compárate contig@ mism@. Cada uno tiene sus propias características. Si quieres montar un negocio de algo que desconoces y quieres sobresalir en el sector sin tener apenas conocimientos posiblemente desfallezcas en el intento. Sé realista en tus planteamientos. Proponte objetivos realistas y ten en cuenta tus capacidades.       Nadie es más que nadie ni menos que nadie. Todos somos seres humanos con nuestras limitaciones. Nadie es perfecto. Tenlo esto en mente: Ni el más sabio, ni el más guapo, ni el más popular, ni incluso la más buena persona del mundo es perfecta. Todos tenemos malos momentos a lo largo de nuestra existencia y nos equivocamos. Esto sí que es cierto.       Teniendo en cuenta el punto anterior, confía en tus capacidades y habilidades. Una sana autoestima sirve de escudo ante las adversidades, el estrés, las críticas… que se presentan en el día a día.       “Mens sana in corpore sano”. Disfruta del presente, cuida tu cuerpo a través de una alimentación sana, hábitos saludables y realizando una actividad física moderada todos los días. Nuestro cuerpo físico en buen estado influye y retroalimenta a nuestro bienestar emocional y vivecersa.       Y qué tal si practicas la expresión emocional: Hablar, emocionarte, reír, cantar, bailar… saber identificar tus emociones sean positivas y negativas y expresarlas abiertamente es un paso fundamental para poder conocerte y valorarte.       Rodéate de aquellos que te quieren y aprecian. Las denominadas gente tóxica “crecen” y “evolucionan” entre aquellos con una baja autoestima. Saber comunicarse de forma asertiva, defendiendo tus derechos te hará sentir bien contig@ mism@. Aunque este aspecto forme parte de las habilidades sociales, último escalón de la inteligencia emocional, la autoestima juega un papel muy importante en cómo nos relacionamos con los demás. Porque tenlo presente: es la base de nuestro bienestar psicológico.           Y recuerda: “Tú eres el que vas a convivir contigo mism@ el resto de tu vida. De manera que habrás de gustarte y mimarte al menos un poco, ¿no?   El crecimiento y desarrollo personal también lo realiza un psicólogo, no necesariamente coach. La psicología positiva es un ejemplo de ello.    

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REFLEXIONES SOBRE LA ADOLESCENCIA. IMPORTANCIA DEL PAPEL DE LOS PADRES Y SU REPERCUSIÓN EN LA AUTOESTIMA ADOLESCENTE

La autoestima en adolescentes sería evaluada de forma semejante a los adultos utilizando la entrevista, cuestionarios, registros para recoger información directamente o incluso si al joven le gusta dibujar y pintar le ofreceremos esa opción para que exprese a través de un medio más visual su autoconcepto y autoestima. También los padres nos proporcionaran información sobre las percepciones que tienen sobre la convivencia y realidad que están viviendo con sus hijos. La intervención se adaptará en función de cada caso. Ciertamente la adolescencia es un momento de cambios, es el paso importantísimo de la tierna infancia a la etapa adulta en la que las responsabilidades (estudios o trabajo) son cada vez mayores, así como la toma de decisiones (qué amigos tener, elección de pareja, de estudios…), con lo que la aparición de conflictos suele ser frecuente. Es una etapa de búsqueda de identidad según Erik Erikson. Dichos conflictos podrían desglosarse en los siguientes: -Social: problemas de habilidades sociales, como decir no ante las drogas y el alcohol, fugas, robos, problemas de conducta… -Académico: problemas de concentración, fobia escolar, acoso escolar, problemas en toma de decisiones: ¿que estudiar?, y ¿la opción de trabajar es posible?… -Personal: falta de resolución de problemas, pobre autoestima y autoconcepto, problemas de autocontrol, ansiedad, fobias, estrés, depresión, adicciones de todo tipo (redes sociales, videojuegos, móvil, a drogas ilegales, alcohol), problemas de alimentación (anorexia, bulimia) por buscar un canon de perfección impuesto por la sociedad y la moda… -Sexual o pareja: Problemas de búsqueda de identidad sexual, así como conocimiento del propio cuerpo derivados de los cambios corporales típicos de esta etapa, problemas para ligar y búsqueda de pareja, celos, conflictos de pareja… Por supuesto, estos conflictos no son los únicos, por lo que he utilizado los puntos suspensivos para darlo a entender. Los conflictos familiares como tal también hacen su aparición (si es que no había hecho antes ya) por lo que un entrenamiento en comunicación padres-hijos donde la asertividad y búsqueda de derechos por ambas partes es lo ideal en estos casos. Ya comenté en una anterior ocasión en el blog lo importante que son los límites en la educación de nuestros hijos. Sin embargo en varias ocasiones he tenido la oportunidad de comprobar que los de nuestra generación (entre la que me incluyo), nacida en los años 70, somos hedonistas (perdonad si os sentís identificados y defraudados al saberlo), es decir, buscamos el bienestar propio y le damos mucha importancia al ocio aunque somos conscientes también del trabajo y el valor social y económico que supone, por supuesto y que tanto ha costado a nuestros padres sociedad en que vivimos de manera que nos resulta complicado poner límites. Como dice la periodista Mª Ángeles López Romero, en su libro “Papás Blandiblup. Retrato de las dudas y debilidades de los padres de hoy”: “Hay una generación, la nacida en torno a los años setenta que se enfrenta a la paternidad desde un escenario a estrenar: el de la comodidad, el miedo al compromiso, el impulso y la huida del sacrificio. Padres blanditos y pegajosos, que se sienten incapaces de asumir la tarea por si solos o viven desbordados y atormentados por la culpa. Padres que parecen hechos de aquel famoso moco verde llamado blandiblup con el que jugaban ellos de niños”. Como ella misma manifiesta, no es especialista sobre el tema y no puede ofrecer pautas como tal, pero refleja muy bien la sociedad de hoy en día de la convivencia padres-hijos durante todas las etapas desde el nacimiento de los retoños hasta la llegada a la juventud y según su experiencia personal como madre da consejos bastante acertados y además todo relatado con sentido del humor, del que siempre hemos de utilizar en nuestra vida diaria. Por ello triunfan programas de televisión divulgativos que proporcionan consejos y pautas para poner límites a los niños: 1) La psicóloga Rocío Ramos Paul es conocida por su participación en el programa Supernany que se dirigía a niños con problemas de conducta cuyos padres estaban atormentados porque no sabían cómo actuar con sus pequeñas criaturas. Aparentemente con unas pautas sencillas, el problema estaba resuelto. Sin embargo, y como todo en esta vida puede tener sus detractores, y como vi en una página web educativa, este programa resulta un tanto morboso puesto que muestra las emociones y desesperación de los padres entre otras críticas de las que estoy de acuerdo: Ver http://edukame.com/10-razones-para-no-ver-el-programa-supernanny. En ocasiones realizar una evaluación más profunda sobre cada caso para conocer el problema base es necesario. Los métodos de Supernanny resultan muy rígidos y conductistas y no tienen en cuenta las emociones ni la opinión de los padres y de los hijos. Recientemente ha escrito un libro dirigido a los padres con hijos adolescentes en casa que supongo que seguirá una línea de intervención semejante. 2) “Hermano Mayor”. El waterpolista Pedro García Aguado trata de encaminar a adolescentes que puede denominarse que son casos extremos con problemas de conducta y emocionales, a través de experiencias y vivencias que los encargados de programa diseñan para cada caso. No es psicólogo, aunque posiblemente se autodenomine o incluso haya recibido alguna formación de coaching. Sinceramente lo desconozco. Algún programa he visto (no soy muy asidua a ellos) y parece que recibe asesoramiento o colaboración de al menos una psicóloga. No dudo que su mala experiencia juvenil y su capacidad para poder salir de las drogas sea un ejemplo a seguir, así como su carisma y fuerza que transmite. Como dicen, para gustos colores. Cada uno es libre de considerar si es más o menos efectivo un tipo de tratamiento en el que se imponen límites dando premios o quitándolos o bien a través de experiencias y vivencias en el que las emociones y sentimientos hacen su aparición. Creo que un punto intermedio es posible, y hacer uso de ambos tipos de técnicas puede lograr resultados más efectivos. Ser padres es una tarea difícil, costosa, supone todo un reto personal. Pero en contrapartida, tiene también sus buenos momentos (¿a

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CONOCE MÁS SOBRE LA AUTOESTIMA INFANTIL

Como comenté en la anterior publicación, en esta ocasión dedicaré esta sección a la autoestima infantil. Las causas de una autoestima baja son muy variadas, al igual que cualquier otra dificultad psicológica con la que nos podemos encontrar. Así, por ejemplo, un contexto que exija a los niños que hagan todo perfecto (sea en el hogar, en colegio o en alguna extraescolar) puede ser una variable que potencie una baja autoestima en un niño porque sus ejecuciones o rendimiento no llegan al objetivo exigido por los mayores. Asimismo, si al niño se le han inculcado ciertos valores referentes a la importancia del perfeccionismo, la importancia de la opinión de los demás, las altas expectativas de los padres con respecto a cómo han de ser sus hijos supone otro aspecto más a tener en cuenta. Ciertas dificultades por parte del niño en habilidades tales como relacionarse con los demás (déficit en habilidades sociales), o en resolver problemas también pueden favorecer una autoestima baja. Otros aspectos  que le pueden hacer distinto del resto de grupo de iguales sería haber padecido alguna enfermedad o tomar medicación o tener una apariencia física distinta a los demás niños/as de su edad. Tener pocas actividades con las que pueda disfrutar, aunque les suele gustar poco lo que tienen y se suelen comparar con el resto de forma negativa. Estas y otras variables pueden ser la causa de una baja autoestima.          ¿Cómo es la evaluación psicológica? En el caso de niños pequeños, la forma de evaluar su mundo es a través de la utilización del juego y del dibujo. Según los gustos y aficiones de cada uno (tras una entrevista previa con los padres), podemos evaluar directamente al niño y de este modo observar cuáles son sus reacciones por ejemplo cuando pierde en un juego o como se ve a sí mismo a través de la realización de un dibujo. También en niños más mayores podemos utilizar cuestionarios tipo test para que rellenen ellos mismos. Y por supuesto como he comentado anteriormente, la entrevista con los padres es esencial para recoger la información necesaria. Tras conseguir la información, redacto una hipótesis explicativa en función de cada caso de la que se desprenden los objetivos de intervención. Y la Intervención… –Minimizar los contextos muy activantes, en los que se exigen ejecuciones perfeccionistas. Con el niño: -Autoconocimiento: ¿Quién soy? Puntos fuertes y débiles, que quiero y no quiero ser, que me gusta y que no. Es paso previo para que se acepte y quiera como es. Resaltar lo positivo y que lo lea todos los días. – Modificación de valores tales como: Comparación con los otros. Dibujar comic: si fuéramos todos iguales seria un rollo. El error. Equivocarse es un regalo porque nos ayuda a crecer. (y dibujar un regalo gracioso) Miedo a equivocarnos. Dar frases con fuerza:“Quien no arriesga no gana” por ejemplo. A través de la utilización de cuentos terapéuticos (como el que se explica a continuación) o metáforas podemos modificar los valores sin que directamente se sientan atacados. -Adquirir habilidades. Habilidades sociales, gestión de emociones… -Conseguir metas de forma gradual y a través de una programación ajustada a sus posibilidades y habilidades. -Centrarse en lo positivo. Ver con gafas de colores. Plan actividades agradable. Con los padres: -En implantación de limites (educación). Como poner normas. Es también necesario. Los limites dan mayor seguridad al niño/a. -Hábitos de autonomía. Los niños más autónomos tienen mayor autoestima. -Entrenamiento en comunicación con sus hijos. El contenido verbal y no verbal de nuestra comunicación afecta a nuestros hijos. – Entrenamiento en centrarse en lo positivo. Para poder afianzar lo que hacemos en sesión con el niño, es necesario que entre sesiones los padres sepan cómo ayudar a sus hijos en esta importante tarea. Un ejemplo de cuento terapéutico en el que se promueve la autoestima es este que personalmente escribí. La enumeración se corresponde con las páginas del cuento original que también dibujé y pinté. Espero os guste y que os sirva de inspiración para que también vosotros, papis, escribáis alguno que permita crecer a vuestros hijos. ¡Seguro que a los más pequeños de la casa les encantará! LA MARIPOSA CARIÑOSA A mi querida hija Ainara que aunque no lo crea, sabe ya mucho   Erase que se era un lugar muy hermoso donde habitan las mariposas, hadas y otros bichitos geniales, En este lugar donde viven las mariposas vivía una pequeña mariposa llamada Cariñosa con su mamá Estrella y su hermanita Gusanita Anita. Todos los días Cariñosa iba al cole de Los Bichitos con sus amiguitos muy contenta a aprender a volar mejor. También Cariñosa aprendía a coger polen de las flores con alborozo y alegría. Cariñosa era feliz jugando a ser mayor con sus amiguitas imaginando que era profe de otras maripositas. Pero a Cariñosa no le gustaba cuando sus compañeros le decían: “Eres una pequeñaja como las renacuajas de la charca”. Ni cuando le decían “Vuelas más bajito que las mariquitas del bosque de las margaritas” ¡¡Ja, ja, ja!! Ni cuando le decían: “No sabes todavía coger polen de las rojas amapolas con lo fácil que es”. En verdad Cariñosa no sabía nada de eso pero todavía podía aprender mucho. Ella era la más pequeña de su clase. Pero Cariñosa quería ser como las demás Ya, y estaba muy triste. Se encerraba en su rosa habitación. “No puedo hacerlo”, se decía. Su mamá Estrella le decía “Eres muy cariñosa, linda y buena”. Su hermanita Anita también la quería pero no era suficiente. ¿Qué podía hacer Cariñosa? Un gran día, yendo al cole de Los Bichitos, se tropezó con…¿Sabéis quien? ¡¡Campanilla, sí Campanilla!! Las dos iban muy rápido porque llegaban tarde. Cariñosa quedó dolorida en su alita del golpe ¡Ay que dolorida! Campanilla le preguntó: “Qué puedo hacer por ti? ¿Cuánto lo siento!·” Cariñosa la mariposa le dijo: “Mis amiguitos me dicen que soy pequeñaja, que no sé volar” Campanilla le dijo: “Con mis polvos de hada volarás más alto, pero recuerda: es solo una ayuda.

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Autoconocimiento: Primer paso para valorarse

Buenos días! En este blog y en sucesivas publicaciones me centrare en el tema de la autoestima. “La autoestima: Quererte para querer a los demás” -¿Qué es el autoconcepto y la autoestima? La autoestima es creer en uno mismo. O también otro modo de definirla es cuanto me gusta el concepto que tengo de mí mismo. Pero para quererse antes hay que conocerse, saber valorarse y reflexionar ante ciertas cuestiones: ¿Cuál es tu autoconcepto?, es decir, ¿Cuáles son tus puntos fuertes y débiles?. Un ejemplo ilustrativo y para que reflexiones: imagínate que tus amigos te presentan a alguien en una cita a ciegas y que no conoces nada. ¿Cómo vas a quererlo si no lo conoces? No sabes si es amable, simpático, atractivo, si le gustan las series de acción o ver los toros…etc. Bueno, es posible que surja el flechazo, es una posibilidad, no lo neguemos… Lo mismo ocurre con cada uno de nosotros. Hemos de convivir con nosotros mismos más que con nadie, ¿no es cierto? Para ello hemos de (al menos) tolerar, ciertas características de personalidad (”soy demasiado hablador” o “no sé decir lo que pienso a la gente”), de nuestro aspecto físico (“¡buff, no me gusta nada la nariz que tengo”, “cada vez estoy más gorda”), habilidades (o más bien carencia de ellas), así como en la relación con los otros…etcétera que es probable que no nos gusten. El autoconcepto por tanto es la imagen que tenemos de nosotros mismos y se forma a lo largo de la vida. Son los comentarios de nuestras figuras de apego (padres, hermanos…) y otras figuras importantes las que ayudan a desarrollar el concepto que tenemos de nosotros mismos. Así, por ejemplo, si a un niño se le dice siempre que es malo cada vez que se enfada o que quiere conseguir algo, o que utiliza la fuerza para conseguir lo que quiere, le estamos etiquetando y diciendo que él en si es malo, no su comportamiento, de manera que estamos diciendo que él es así y no damos opción a que exista un cambio en el futuro, con la consiguiente influencia que supone en su autoconcepto y en su autoestima. -Lo principal es conocerse: ¿Cuáles son tus puntos fuertes y débiles? Como comenté recientemente en el blog de mi página que comparto con otras profesionales (ver www.espailogopsicopedagogic.com) en la última publicación que hablaba de la psicología positiva, existen fortalezas en cada uno de nosotros. Si te centras en ellas, en lo positivo que hay en ti, te ayudará mucho a darte cuenta que tienes más atributos, valores y características positivas en general que te definen y que son más de los que pensabas en un principio. Otra opción consiste en hacer un listado de los aspectos positivos y negativos de ti mismo. Es posible que te resulte difícil en un principio, por lo que te recomiendo que preguntes a amigos, familiares, y otras personas que te conocen para que te ayuden en esta tarea. Por último, tener presente tus cualidades, aceptar que uno es así y respetarse. Por tanto la escalera de autoestima se situaría de este modo: 1. Autoconcepto: Conócete 2. Autoevaluación: Valórate 3. Autoaceptación: Acéptate 4. Autorespeto: Respétate 5. Autoestima: Quiérete -¿Por qué es importante la autoestima? Como el mismo título de esta publicación indica, el grado de autoestima influye no solo en las relaciones con nosotros mismos, sino también en las relaciones con los demás. Si una persona tiene baja autoestima, ante una dificultad que se le presente considerara que no es capaz de hacerlo y desistirá enseguida. Además a la hora de relacionarse con los demás, también le resultará más complicado y tendrá dificultades al iniciar y mantener conversaciones con un desconocido por ejemplo. En definitiva si uno no sabe relacionarse con uno mismo, ¿Cómo va a saber relacionarse con los demás y afrontar las diferentes situaciones que se le presenten? La base de la salud mental se encuentra en una autoestima equilibrada. Aquellos con niveles bajos de autoestima suelen tener pensamientos negativos que le influyen en su estado de ánimo, por lo que es más fácil que desarrollan trastornos depresivos, así como trastornos de ansiedad. Pero ¡no te alarmes! Afortunadamente, como todas las valoraciones, la autoestima también es susceptible de poderse cambiar. Si por ejemplo, no tienes un concepto positivo sobre alguien y de repente un día te ofrece una sonrisa, una conversación agradable… o un comportamiento más adecuado según las circunstancias, posiblemente cambiarias de opinión sobre él o ella. Si un día consigues tu tan ansiada meta de sacarte el carnet de conducir o de aprobar un examen de inglés, o manejar un programa informático que no conocías, o incluso vas a la peluquería o esteticien y te ves más guapo/a ¿no te sentirías más feliz y orgulloso/a contigo mismo/a? En próximas publicaciones: Autoestima en niños, autoestima en jóvenes y autoestima en adultos.

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LA IMPORTANCIA DE PROMOVER LA AUTONOMIA EN NUESTROS HIJOS Y SU INFLUENCIA EN LA AUTOESTIMA

A propósito del post que escribió la coach Noelia López Cheda en el que decía que se negaba a resolver los deberes a su hija de 10 años (ver http://www.ideal.es/sociedad/educacion/201501/18/madre-nego-resolverle-hija-20150118003133-rc.html), que ha revolucionado internet y que incluso ha sorprendido su efecto a la propia autora, voy a reflexionar sobre este tan polémico tema y que muchos padres y madres no están de acuerdo. Yo efectivamente en alguna ocasión también he de admitir que he caído en la tentación de no ayudarle, pero la sensación de dejarle “hacer lo que pueda con lo que sabe” me produce malestar. El instinto de sobreprotección que tenemos los padres (y madres, insisto) hacia los hijos llega hasta esos niveles: No queremos que vayan al colegio sin los deberes hechos y tampoco con fallos. Hace poco pregunté a la tutora de mi hija de 6 años, en una reunión personal: -“¿Puede llevar errores en las fichas?¿No es necesario que le corrija yo los errores?” A lo que la tutora respondió: “Claro, ya se los corrijo yo” Sin embargo, yo, como psicóloga sé (en mi formación de posgrado bien lo recalcaron) que a los niños con baja autoestima se les ha de decir que de los errores también se aprende, que el error es un regalo, porque nos indica que hemos de mejorar y que vamos por buen camino. Sin embargo, a los padres nos cuesta admitirlo, no queremos que nuestros hijos se frustren, que les pongan un cero, una falta…sin embargo, ¡¡la perfección no existe!!¿Quién no ha cometido errores alguna vez?. Y de ellos hemos aprendido…cualquier aprendizaje supone cometer errores en algún momento del proceso. Sino recordad cuando aprendimos a conducir, o a utilizar el ordenador (los que tenemos más de 30 años aprendimos con más de 20 años y la experiencia es relativamente reciente). Por otro lado, los padres somos conscientes de la importancia de la inteligencia emocional y concretamente de la autoestima de nuestros hijos (y ya de paso, porque no decir, que de la nuestra propia también). Pero en la práctica, en el día a día, resulta más complicado aplicarlo. Una buena autoestima (un niño considera que es inteligente, buena persona, responsable, etc) en base a lo que le dicen los demás, las conductas que realizan los demás que le demuestran que él/ella es capaz de realizar lo que se propone y conseguir su objetivo. De manera que papis y mamis, manos a la obra!! Nuestras propias inseguridades y temores se trasladan hacia nuestros hijos. Y es que entiendo que en la sociedad de hoy en día tan competitiva, es muy difícil sobresalir y “ser alguien en la vida” si no tienes estudios. Por eso como dice el pedagogo Jerónimo García Ugarte, colaborador del portal educativo Superpadres.com (Tomado de http://www.elmundo.es/espana/2015/01/08/54ad87a422601d22208b4571.html): “La crisis ha aumentado la preocupación por el futuro y ha disparado el miedo de los padres a que sus hijos se equivoquen “y a que no sean capaces de alcanzar por sí solos todas esas exigencias que pensamos que la sociedad les demanda”, añade. Por eso, “intentan sustituirles, en vez de acompañarles en su proceso de maduración”. Por eso, hay cada vez más padres helicóptero, padres apisonadora (que allanan el camino para que su hijo no tenga dificultades) y padres guardaespaldas (que se convierten en la sombra de sus hijos para que nada ni nadie pueda dañarles). Lo ideal es ser padres asertivos frente al uso de la sobreprotección, permisividad o autoridad. Aunque es comprensible, según que ocasiones podemos utilizar un estilo educativo u otro en función de la situación concreta o global en la que vivimos tanto dentro como fuera de nuestro hogar. Consejos para relacionarnos con nuestros hijos: Confiar en sus posibilidades y capacidades, inculcarles el valor de lo que tienen (poseen más de lo que necesitan), tener momentos juntos. Si el/la niño/a o chico/a está acostumbrado/a a que le hagan todo, corremos el riesgo de a corto plazo, medio e incluso largo plazo que sean irresponsables o inseguros a la hora de proponerse alcanzar nuevas metas, con lo que estamos consiguiendo justamente el efecto contrario al deseado, esto es: seres incapaces de valerse por sí mismos en una sociedad cada vez más competitiva y que les exige precisamente responsabilidad, capacidad de adaptación a situaciones nuevas, autonomía y en definitiva autoconfianza.