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Nombre del autor:Estela Montolio Oliver

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Bienestar emocional y gestión del estrés

A propósito de la exposición de material teórico y práctico en la Escuela de Adultos de Aldaia, de una charla con el mismo título que el señalado, dedico este mes el tema del blog a la gestión del estrés justo cuando es noticia el 28 de mayo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido como enfermedad laboral el “trabajador quemado”, que se produce como consecuencia de un estrés prolongado en el tiempo. Pero…¿Qué es el estrés?: Según diversos autores especialistas en el estudio del estrés este proceso es: Desequilibrio sustancial entre las demandas ambientales y la capacidad de respuesta del organismo (Selye, 1974). Es una relación particular entre el individuo y el entorno que es evaluado por éste como amenazante o que desborda sus recursos y pone en peligro su bienestar (Lazarus y Folkman, 1984) Es decir si los acontecimientos que nos ocurren no sabemos afrontarlos de una manera adaptativa y son percibidos como una sobrecarga según los recursos de los que disponemos (sean recursos emocionales, físicos, económicos, sociales…etc) entonces y sobre todo si este proceso se mantiene de forma prolongada en el tiempo es cuando sobreviene el estrés crónico y pueden aparecer una serie de síntomas físicos y emocionales, El considerar que una situación es o no estresante depende de cómo evalue la situación la persona: poner imagen de evaluación como amenaza, beneficio… Y…¿Qué produce estrés? Cualquier cambio puede producir estrés. Incluso los cambios positivos como contraer matrimonio por ejemplo pueden resultar también estresantes. Los estresores pueden ser: Externos (acontecimientos vitales estresantes tales como una mudanza, divorcio o separación, un ascenso, la muerte de un ser querido…) o  Internos, es decir autogenerados por las preocupaciones excesivas sobre algo que pueda o no suceder o tener pensamientos irracionales o pesimistas sobre la vida. Querer controlar todas las situaciones, ser perfeccionista, querer complacer a los demás, sentirse competente en todas las acciones que realiza la persona…pueden ser pensamientos contraproducentes y “caldo de cultivo” para la aparición de un nivel de estrés importante. Y profesionalmente soy consciente según mi experiencia que los estresores internos suelen ser bastante frecuentes y magnifican los estresores externos. Consecuencias del estrés prolongado ¡Hipertensión arterial. ¡Diabetes. ¡Obesidad. ¡Eczemas. ¡Problemas menstruales. ¡Alteraciones del sueño. ¡Disfunciones sexuales. ¡Ataques de pánico. ¡Debilitamiento del sistema inmune y, por tanto, facilidad para contraer infecciones. ¡Enfermedades graves, tales como accidentes cardiovasculares, ictus, depresión e incluso cáncer, como evidencian recientes estudios realizados en Estados Unidos. ¡Conceptos relacionados relacionados: sobrecarga del cuidador, burnout o trabajador quemado… ¡ Como afrontar el estrés: llevar una vida más lenta (movimiento slow), deleitarse con los sentidos (ver el color del paisaje y naturaleza), escuchar música relajante, oler y saborear aquello que nos gusta, recibir un masaje o automasaje, un baño aromático con violeta y lavanda…), dormir y comer bien, aprender a respirar, a relajarse y tener tiempo para estar con los amigos, la familia y poder disfrutar de las actividades que te gustan. Desde Psicosalud Emocional puedo ayudarte a encontrar una vida más relajada a través de métodos probados científicamente siguiendo la terapia cognitivo-conductual. Entre estos métodos se encuentra la Inoculación del Estrés (que consiste básicamente en hacer uso de la relajación y autoinstrucciones), la gestión del tiempo, priorizar objetivos en función de los valores de cada uno… Por otro lado, las últimas investigaciones indican que el mindfulness puede ayudar a gestionar momentos estresantes en la vida y últimamente estoy siendo consciente de los beneficios de su práctica. Por último me gustaría acabar con una serie de comentarios de la charla taller que ofrecí en base a estos apuntes: -“Hasta las amas de casa estamos estresadas por la sobrecarga de trabajo que tenemos” me comento una de las asistentes a la charla. – Una de las participantes me preguntó: ¿Cuál es la diferencia entre ansiedad y estrés? La ansiedad es propia de cada uno, se aprende en cierta manera en base a nuestra experiencia, y el estrés forma parte del día a día, todos la experimentamos en alguna ocasión comenté. Pero segúnhttps://psicologiaymente.com/clinica/diferencias-estres-ansiedad existen seis diferencias: -La ansiedad puede aparecer tras una reacción de alerta, y puede asociarse con el miedo y la preocupación. En cambio, el estrés es un fenómeno que ocurre porque la persona no posee (o piensa que no posee) las habilidades, las capacidades o el tiempo necesario para afrontar una situación concreta. -La ansiedad es un síntoma del estrés: una situación estresante provoca ansiedad como uno de sus síntomas, aunque también puede producir otros, por ejemplo, depresión o dolores de cabeza. -Se podría decir que el estrés es, al menos en la mayoría de los casos, una causa real (aunque venga mediada por las expectativas de la persona). Sin embargo, la ansiedad patológica es una interpretación irracional sobre un peligro o una preocupación exagerada. La intensidad de la ansiedad no es acorde con la situación objetiva. Efectivamente, el estrés prolongado puede producir depresión según me puntualizo también una de las participantes. -Momento temporal: el estrés aparece como consecuencia de un acontecimiento estresante por lo que aparece en el momento presente, aspecto que no ocurre con la ansiedad que suele asociarse con otros momentos temporales (pasados o futuros). -En definitiva, el estrés tiene que ver con las demandas del medio mientras que la ansiedad tiene que ver con factores psicológicos y con emociones Ahora puedo decir que me sentí genial pudiendo ofrecer a una clase de personas mayores información sobre lo que es el estrés, las causas, los síntomas…y como gestionar el estrés. Una hora intensa, con participación e interés por su parte. Con más motivación que nunca para seguir ofreciendo este tipo de charlas-talleres en un futuro.

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PSICOLOGIA EN LA VIDA COTIDIANA. Jornada y I Feria de la Psicología en Valencia y otras reflexiones

Los pasados 5 y 6 de abril asistí a la Jornada y a la Feria de la Psicología de la vida cotidiana organizado por el Colegio Oficial de Psicología de la Comunidad Valenciana (COP). El fin de esta Jornada era poner de relieve el impacto de la psicología en la sociedad del siglo XXI y el papel fundamental de psicólogos y psicólogas en su labor cotidiana para la mejora del bienestar de las personas. El COP invitó a  la Jornada a profesionales de la psicología con una dilatada experiencia del ámbito clínico y académico, haciendo partícipes a los asistentes de su experiencia en el estudio del comportamiento humano y el tratamiento de las alteraciones que comprometen un adecuado estado de bienestar personal. Estos profesionales fueron Ismael Quintanilla Pardo, profesor honorario de la Universidad de Valencia, Jorge Barraca Mairal doctor en psicología e investigador de la eficacia de las terapias de tercera generación, y Rocío Ramos Paul, la conocida psicóloga del programa “Supernanny”.   La conferencia del profesor Quintanilla fue emocionante, mostró su lado más humano aparte de exponernos su buen hacer a la hora de exponer ideas. Concluyo su discurso diciendo que somos la profesión del futuro. Un buen aliciente para seguir trabajando en lo que nos gusta! Rocío Ramos Paul nos mostro como ser buena profesional no está reñido con ser una buena comunicadora en diversos medios como es su caso. La psicología trata de la vida cotidiana de los problemas que cualquier persona se puede encontrar como gestionar el estrés y otras emociones, como tomar una decisión…y no tiene porque ser una patología. La conferencia del Doctor Jorge Barraca: “Consiga el perfecto control mental”, mostró en primer lugar como los libros de autoayuda intentan vender fantasía con los títulos para conseguir el control de nuestra vida y la búsqueda de la felicidad inmediata. Un dato curioso entresacado de una investigación (Klinger, 1996) es que por nuestra mente pasan al cabo de 16 horas, 4000 pensamientos aproximadamente. De estos pensamientos, solo el 53.10% tienen que ver con lo que estamos haciendo en ese momento (Killingsworth y Gilbert, 2010). “La mente no está donde está el cuerpo”. Somos como “zombis”, pero entra dentro de “lo normal”.   Las siguientes son reflexiones mías…Esta expresión de si soy normal o es normal lo que me pasa suele ser frecuente en la consulta de psicología: ¿Es normal lo que me pasa Estela? A lo que yo contesto, en esta sociedad altamente estresante, tecnificada, competitiva…lo “normal” es estar estresado/a:todos (o casi todos) disponemos de las últimas tecnologías de móviles, tablets, ordenadores; todos buscando la felicidad (es un “deber” ser felices…nos cuesta aceptar en esta sociedad del bienestar cualquier dolor sea físico o emocional, además enseguida existe anestesia para el dolor, medicación para todo…). Como la sociedad del bienestar supone estar hiperconectados, tener lo último, vestir lo último (porque la imagen es sumamente importante, te “vendes” a través de la imagen”), ser el mejor en el trabajo, ser competente, se  ha de ganar cuanto más dinero mejor para poder disfrutar porque la oferta es sumamente amplia (cuando yo era una niña desde luego no había tanto restaurante, actividades de ocio y tiempo libre para solteros, casados, divorciados, en pareja, en familia, para niños solamente, para adolescentes, para tercera edad…). Una amplia oferta de ocio, de formación (extraescolares) que produce también niños muy ocupados con poco tiempo libre para ser niños y poder relacionarse con los padres que han de trabajar horas y horas para poder vivir y disfrutar de la amplia gama de productos y servicios para “desconectar” en las vacaciones (viajes al extranjero, cruceros…) para hacerse fotos y selfies y poder subir a las redes sociales con la mejor cara para estar a la última en nuestra sociedad del bienestar. Con solo leer esto…¿Te has estresado?¿Te encuentras identificado/a con lo que he expresado en estas líneas? Parece que seamos esclavos de la imagen (como hace poco le comenté a un cliente), de la felicidad: se sufre porque “tengo que ser feliz”. Por desgracia no solo los psicólogos somos los profesionales que nos dedicamos a ello sino muchos denominados “coaches” o entrenadores personales sin la titulación de Psicólogo que se están aprovechando de esta situación.   Precisamente esta es una labor del Colegio Oficial de Psicología, denunciar el intrusismo y una de las razones por las que entiendo, se realizó la I Feria de la Psicología en Valencia: hacernos más visibles a la población y dar a conocer los ámbitos de actuación de la psicología: psicología educativa, de la intervención social, del trabajo y las organizaciones,  intervención en catástrofes, del trafico y la seguridad, jurídica, del deporte y psicología de clínica y la salud. En esta última se centra mi labor y engloba a su vez múltiples especialidades (neuropsicología, autoestima y habilidades sociales, conductas adictivas y un largo etc). Centrándome concretamente en mi experiencia profesional, los casos son variados y relativos a la experiencia cotidiana: comunicación familiar, “manías”, necesidad de controlar, estrés laboral, crisis personal tras una ruptura sentimental, dificultad en la toma de decisiones ante un trabajo, como entrar en el mundo laboral y habilidades necesarias (confianza en uno mismo por ser breve), reanudar la vida tras un cáncer y otros estresores…y últimamente varios casos de chicas sumamente perfeccionistas en sus estudios y  estresadas por las circunstancias que cada una está viviendo (enfermedad propia, muerte de un ser querido, incertidumbre ante los estudios tras la secundaria, dificultades en relaciones sociales y familiares). Todos suponen problemas de la vida cotidiana. Algunos revisten más dificultad porque son casos más resistentes; pero otros necesitan una guía, un apoyo para poder afrontar las dificultades propias de la vida y que podemos experimentar todos en un momento dado. Hablar con un/a psicólogo/a supone tener un espacio de comprensión, de escucha, de diálogo entre dos personas (o más en casos de terapia familiar o de pareja), para ayudar a entender su situación y buscar estrategias para conseguir su bienestar, pero también aceptando que la vida supone en ocasiones atravesar

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TOMATE TU TIEMPO PARA PODER CUIDAR

  TOMATE TU TIEMPO PARA PODER CUIDAR Como profesional, persona empática y como madre de niña con necesidades especiales (ver antigua entrada sobre afrontando el diagnostico de un menor  en la familia https://www.psicologosaldaia.com/afrontando-diagnostico-menor-la-familia/ entiendo las dificultades por las que se pueden encontrar las personas cuidadoras de una persona dependiente. Dedico este post  este mes por haberse celebrado el día de la mujer, figura importante en el cuidado de las personas dependientes. Aunque en estos últimos tiempos haya habido cambios a nivel social y los hombres se impliquen más, pero en líneas generales siguen existiendo desigualdades al respecto. Desde la asociación de amas de casa se me pidió que ofreciera una charla sobre cómo afrontar el cuidado de un familiar con Alzheimer y poniéndome manos a la obra y como profesional que se precie para poder renovar conocimientos hice mis búsquedas y he encontrado varias páginas que pueden ser de interés general. Aquí indicare algunas de las ideas más interesantes. ¿Habéis oído hablar del síndrome del cuidador? Aquí se enseñan ideas al respecto: En la pagina www.miwebdesalud.com aparece información relativa a la salud en base a artículos científicos e información contrastada Definición y síntomas El síndrome del cuidador es un proceso producido por el estrés crónico y continuado, que supone enfrentarse todos los días a la misma rutina de cuidar a una persona con un cuadro de severa dependencia. Esta rutina y esa monotonía, que generalmente te ocupa todo tu tiempo, acaba por agotar tus reservas físicas y mentales, y aparece un cuadro de agotamiento. Según Paz Guilló Martínez (2004),existen varios factores que hace que se produzca: ser el cuidador principal, tener una relación íntima con el enfermo, sobre todo en el caso de tratarse del cónyuge, estar desinformado, tener una mala adaptación a los cambios, sentirse culpable y haber tenido una mala relación anterior con la persona que cuida predisponen a que se produzca dicha sobrecarga con los efectos subsiguientes sobre uno mismo y sobre los cuidados que dispensamos.   Causas El envejecimiento poblacional, es un hecho totalmente admitido en las sociedades occidentales. A día de hoy, no sólo se llega a la tercera edad (más de 65 años) fácilmente, sino que además existe una cuarta edad. Esa cuarta edad (su significado es diferente de la anterior) incluye personas con 80 o más años, con una salud un tanto frágil, que pueden necesitar ayuda para ciertas tareas. Una idea importante: el síndrome del cuidador no siempre va asociado a cuidado continuo de personas ancianas con problemas de dependencia. Este síndrome puede ocurrir también cuando el familiar debe hacerse cargo del cuidado de un ser querido, no necesariamente anciano, pero sí con un alto grado de dependencia. El conflicto que se crea entre tratar de satisfacer las necesidades del paciente, junto con las necesidades familiares o personales del cuidador, suele ser el detonante de este trastorno: Cada vez tienes que pasar más horas cuidando de ese familiar anciano, y tienes menos tiempo para tu propia familia y para ti mismo.   A quien afecta A todos los cuidadores no les afecta por igual, pueden influir otros factores como el nivel de dependencia, el tiempo de supervivencia, el apoyo social percibido por parte del cuidador/a. El perfil del cuidador tipo suele encajar en alguno de los siguientes apartados, aunque el más común es el primero de entre los siguientes: Mujer de entre 50 y 60 años, madre de familia y ama de casa, que dedica muchas horas al día al cuidado del anciano con dependencia. A veces es el cónyuge sano, de entre 70 y 80 años, con una salud frágil y escasa capacidad para adaptarse a los cambios que el avance de la enfermedad le irá requiriendo. En otros casos, hijos o hijas de la persona afectada, deben compatibilizar su trabajo con los cuidados.   Según el testimonio de Sabrina Bequir responsable del blog https://buenosdiasalzheimer.com/ expresa la experiencia de haber sido cuidadora de su madre enferma de Alzheimer  y posteriormente de su hermano, también aquejado de la misma enfermedad. Dice que asistió a una reunión de cuidadoras de su localidad,  y todas se lamentaban de tener una vida limitada e infravalorada, lo solas que se encontraban en su tarea por el escaso apoyo familiar, la necesidad de contar con más tiempo y espacio para ellas, para autorrealizarse y la falta de valoración de su trabajo como cuidadoras desde el punto de vista familiar (muchos lo consideran como un deber natural como hija, madre, esposa, hermana…) y social (por las escasas ayudas sociales).   Prevención Siguiendo a la anterior autora del blog, la clave para evitar que el síndrome del cuidador haga mella en ellos es la actitud que se tenga ante la enfermedad misma.”Se gana esta batalla a este síndrome aprendiendo a valorarnos, (ejercitar nuestra autoestima), a cuidarnos, a no despersonalizarnos , en mantener los propósitos personales vigentes y en no olvidarnos de darnos nuestro lugar y tiempo”.  Según Paz Guilló Martínez (2004), las actitudes favorables para afrontar la enfermedad de Alzheimer: –Paciencia para tomar el tiempo necesario para interactuar con el paciente –Imaginación y lógica que ayudaran a superar los contratiempos que se nos vayan presentando –Empatía, poniéndonos en el lugar de la persona con demencia y pensar como nos gustaría ser tratados y como pensamos que se podría resolver un problema concreto -Informarse, sobre el progreso de la enfermedad. Para combatir mejor el problema si lo divisamos desde la distancia  y establecer pautas de actuación. Estar prevenida y alerta y evitar episodios desagradables como por ejemplo el abandono del hogar por parte del paciente. -Respeto dignificando a la persona por su situación concreta y por su condición de ser humano. -Planificar, y organizar las actividades a lo largo del día es una manera de realizar un cuidado de mayor calidad, estableciendo incluso el tiempo de descanso del cuidador -Cuidarse a sí mismo: muchos cuidadores se sienten culpables al atender sus propias necesidades. No se dan cuenta que cuidándose a si mismos están cuidando mejor a su familiar: los cuidadores

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SEXUALIDAD Y BIENESTAR EMOCIONAL

  Desde mi humilde opinión, y con permiso de mis compañeros especialistas en sexualidad aporto unas líneas sobre este tema tan interesante y del que no dudo que estudiare en un futuro. Considero muy importante el tema a tratar en este escrito por lo que dedico estas líneas al tema. A lo largo de mi formación he ido aprendiendo y sobre este tema a nivel personal y profesional: realicé las prácticas de la carrera en el Centro de Psicología y Sexología Intesex, donde realizábamos talleres grupales. Durante el estudio del máster en psicología de la salud tuvimos alguna sesión y algún curso relacionado con esta temática. Tras acabar la carrera de psicología y realizando el curso de aptitud pedagógica (CAP), quise profundizar en el tema realizando una exposición sobre educación sexual dirigido a adolescentes que me parecía sumamente interesante porque suele ser un tema olvidado. A esto se suman otros cursos sobre terapia sexual y de pareja en el colegio de psicólogos por resaltar la formación más importante respecto a esta temática. En cuanto a la experiencia profesional, en la historia personal que siempre adjunto a los clientes les pregunto si entre un listado de problemas tiene dificultades sexuales entre otros síntomas físicos, emocionales y sociales. En casos individuales, los clientes comentan que el estrés, la ansiedad, la tristeza, la inestabilidad emocional, ira…les influye en la sexualidad, en las relaciones en general y en particular en las relaciones de pareja y/o en la expresión de la sexualidad. Si además también tienes problemas físicos la influencia en la sexualidad es notable según el grado de afectación. En casos de terapia de pareja acuden a consulta por diferencias en como mostrar afecto, un miembro de la pareja tiene más deseo sexual que el otro, uno es más afectuoso que el otro, o como ha de ser la relación y/o la comunicación en la pareja. Actualmente estoy atendiendo casos de trastorno obsesivo compulsivo relacional donde el paciente está siempre comprobando si su relación es perfecta, si verdaderamente quiere a la otra persona, lo desea…etc, por lo que es evidente el deterioro a nivel de relación de pareja y sexual que puede desarrollarse. Casos sobre confusión respecto a la orientación sexual (me gustan los hombres, las mujeres o ambos?) que pueden aparecer en algún momento vital tras conocer y/o tener una experiencia sexual diferente a la que mantenía hasta la fecha también he atendido en consulta. El malestar emocional acompañante a esta confusión influye también en la sexualidad y en otros aspectos de sus vidas. A continuación recopilaré algunos datos sobre temas muy diversos a tratar: sexualidad, salud sexual, menstruación, bienestar emocional o salud mental…y que os pueden resultar válidos e interesantes J: ¿Qué es la salud sexual? La salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia. https://www.who.int/topics/sexual_health/es/ Por su lado, la sexualidad humana de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se define como:”Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.”Se propone que la sexualidad es un sistema de la vida humana que se compone de cuatro características: el erotismo, la vinculación afectiva, la reproductividad y el sexo genético (Genotipo) y físico (Fenotipo) y la orientación sexual (heterosexualidad, homosexualidad y bisexualidad). http://formacion-integral.com.ar/website/?p=17:     Según David Rodríguez  y María Cruz Ariz, todos los seres humanos experimentamos la sexualidad de manera individualizada. Ésta forma parte de la identidad de las personas y cuando se dan problemas sexuales, dicha identidad puede verse afectada y, como consecuencia, nuestra salud mental. Nuestra manera de vivir, sentir y experimentar la sexualidad puede influir en nuestro: estado de ánimo. autoestima positiva/infravaloración. plenitud/disfunción sexual. concepción positiva del mundo y la vida/prejuicios, creencias y formas inadecuadas de concebir la sexualidad. satisfacción/insatisfacción personal. seguridad en socialización/problemas relacionales. vivencia adecuada/errónea de la sexualidad. cumplimiento/abandono de tratamientos pautados.   La sexualidad es fuente de salud, bienestar y vida, expresión de comunicación, amor y afecto. Para disfrutar de una manera plena la sexualidad se puede considerar útil que cada persona se conozca, se quiera, se respete, y se responsabilice. http://www.palabraenfermera.enfermerianavarra.com/blog/2017/06/01/sexualidad-y-salud-mental/ También es común que entre los casos de chicas adolescentes, los padres comentan que “le ha venido la menstruación”, y eso es un cambio importante en su vida y posiblemente un estresor a añadir junto con el comienzo del instituto al motivo de consulta (adaptación a una enfermedad, pérdida de un ser querido…) y supone un esfuerzo de ajuste importante. Y por supuesto en otros casos de mujeres no tan jóvenes también influye su ciclo menstrual en el bienestar emocional y viceversa, el estrés y otros factores psicológicos pueden influir en el ciclo y alterarlo.   Según la psicóloga María Alejandra Muñoz, desde el punto de vista psicológico, el ciclo menstrual tiene una relación de causa-efecto con las emociones de las mujeres que lo experimentan. Por otro lado, para la biología el ciclo menstrual es el sangrado periódico que tiene cada mujer desde la menarquía (primera menstruación) hasta la menopausia (última menstruación). De acuerdo a la media de nuestra población, la edad de inicio de la menstruación se da a los 12 años, y el fin se da alrededor de los 52 años. Entonces, si vamos a atravesar por este ciclo menstrual un promedio de 40 años ¿por qué no analizarlo y comprenderlo?   A lo largo del artículo https://psicocode.com/salud/menstruacion-reloj-emociones/ analiza los cambios que se producen en la mujer

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HABLAR EN PUBLICO Y OTROS TEMORES SOCIALES

El miedo a hablar en público, es una experiencia común. Ante casos en los que el motivo de consulta es que existen problemas para relacionarse con los demás utilizo un cuestionario en el que se plantean situaciones sociales y el cliente ha de señalar de entre varias opciones aquella forma de actuar que suele ser la más frecuente en él/ella. Ejemplos de situaciones sociales son: iniciar conversaciones, presentarse, mantener una conversación personal, hacer peticiones, mostrar desacuerdo…y hablar en público. Pues bien, en líneas generales he observado que hay cierto temor en exponerse delante de otras personas. Por supuesto hay excepciones y hay personas no temerosas en este aspecto. En casos en los que existe mayor timidez y ansiedad social es más complicado poder realizar eficazmente una exposición y hablar en público. Personalmente soy una persona introvertida, y a pesar de ello me dedico con esfuerzo y mucho interés en ofrecer lo mejor en mi profesión que exige estar continuamente en contacto con la gente. Sin embargo, mis comienzos no fueron fáciles, he tenido que afrontar muchos miedos (al fin y al cabo soy humana y también sufro, padezco, soy irracional en ocasiones…) y todavía me falta camino por recorrer, soy consciente de ello. Siendo niña, y centrándome en el tema de hablar en público, aun recuerdo cuando nos dijeron en el colegio que expusiéramos  delante de otros compañeros, del profesorado…y no fui capaz de levantar la cabeza del papel con lo que quería decir que aun recuerdo que tenía que ver sobre las focas. Me limité a lo que tenia escrito en el papel. Mi bloqueo era tal ante ver las miradas de los demás que me creía ser incapaz de poder hablar en público, y más “inútil” me sentía al ver como mis compañeros sí que lo hacían con total naturalidad. Durante el instituto y la facultad también fueron años difíciles, sobre todo en la adolescencia donde todo eran cambios. En la facultad, digamos, la gente era más anónima y posiblemente te diluías entre tanto alumnado, pasabas más desapercibida que era lo que al fin y al cabo necesitaba y me sentía más libre. En los seminarios con pocas personas ya durante el curso de doctorado y otros cursos y máster que he ido realizando me he dado cuenta de mis dificultades pero poco a poco y sobre todo tras la exposición de mi tesis doctoral me di cuenta que puedo afrontar favorablemente las exposiciones a pesar de mi ansiedad que al fin y al cabo es necesaria para estar alerta. He necesitado ayuda de otros profesionales, de la lectura de libros de autoayuda…para poder afrontar estos miedos. La formación, la práctica de la profesión también han ido influyendo positivamente en el aumento de mi autoconfianza. Además yo misma me propongo ir superando como un reto hablar en público con mayor fluidez y confianza ofreciendo charlas y talleres  relacionados con temática de psicología (relajación, sentido del humor, autoestima, gestión del estrés…). Ha habido ocasiones en que, porque no decirlo, la gente no ha quedado satisfecha, otras personas si, de todo hay, pero en eso consiste en exponerse: no tienes totalmente la seguridad de que vayas a gustar a todo el mundo. Igual pasa en la vida diaria: ni gustaras a todos ni todos te van a gustar a ti. Teniendo eso claro, es más fácil actuar y no sentirte bloqueado por ello…además de usar otras estrategias. ¿Pero qué miedos hay detrás del miedo a hablar en público? Según Berckhan, Krause y Röder (2008) el miedo de hablar en público es una forma de miedo social, es decir, miedo a las demás personas. Bajo el significado del “miedo a hablar en público”, si se hace un análisis detallado, existe una gran cantidad de posibles angustias o miedos sociales: miedo ante el rechazo, ante la crítica, ante el fracaso, el éxito, la soledad, la proximidad, a constituir el centro de atención, a cometer errores, a la autoridad…etc. Todos estos miedos se reúnen y forman solo uno: el miedo a ser valorado por los demás. La gente con ansiedad social tienen una “elevada atención propia frente al público”. Lo que nos amenaza es la propia autovaloración, que puede llegar a hacer vacilar la valoración de los demás. Según Berckhan y cols (2008) el miedo a hablar en público se ajusta al rol tradicional de la mujer, pero esto no quiere decir que los hombres no tengan estos tipos de miedo, desde luego. Aunque estas autoras dirigen su atención al entrenamiento de mujeres para hablar en público con eficacia y su experiencia está relacionada con ello. Siguiendo con el discurso de estas autoras, el miedo de hablar en público ejerce efectos sobre el organismo, los pensamientos y el comportamiento. El cuerpo está sometido a un elevado esfuerzo y las hormonas del estrés hacen su aparición por lo que el raciocinio se ve afectado y puede aparecer “blackout” o quedarse en blanco. Internamente nos mandamos órdenes del tipo: “yo debo…”, “yo tengo que…”, “no puedo…,”los demás deben… y yo no debo”…Ejemplos de estas órdenes internas son: “deben encontrarme simpática” o “no puede ser que el público me rechace”…con lo que si no se consigue el objetivo es posible que resulte odioso para una misma.   Por supuesto, en casos en los que existe una inhibición, inhabilidad o ansiedad ante las situaciones sociales, los psicólogos podemos enseñar estrategias para aumentar la eficacia y el bienestar de las personas tanto en niños, como en adolescentes y en adultos. Hace poco tiempo una madre me preguntó si organizábamos grupos de habilidades sociales puesto que consideraba que su hijo adolescente lo necesitaba. En sesión y fuera de las sesiones, en casa, se pueden entrenar también las habilidades sociales, como paso previo para poder practicar ante situaciones naturales. Decir que formo parte del grupo de trabajo de habilidades sociales y autoestima del Colegio Oficial de Psicología de Valencia y que está dirigido por Elia Roca, psicóloga especialista en este tema que ha escrito libros que han servido para muchos