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OBESIDAD Y BAJA AUTOESTIMA

OBESIDAD Y AUTOIMAGEN CORPORAL -Mi experiencia Hace unos años en el Hospital Doctor Peset de Valencia, realicé mis prácticas del Máster de Psicología Clínica y de la Salud, concretamente en el Departamento de Endocrinología. La principal preocupación que me comunicó el director de dicho departamento era la baja adherencia a la dieta que presentaban los pacientes con obesidad mórbida que atendían. Por eso necesitaban mi colaboración, puesto que era necesario que estos pacientes (en su mayoría mujeres) modificaran su estilo de vida tras la operación de reducción de estómago a la que debían de ser sometidos, puesto que se trataban de casos extremos y su vida peligraba. Además, muchas de ellas sufrían ansiedad y depresión como causa o consecuencia de la obesidad. O incluso trastornos de personalidad como muy bien me puntualizó un compañero que realizaba su tesis doctoral sobre este tema. Una de las enfermeras del departamento de endocrinología, se encargaba de citar a los pacientes que eran derivados por el médico para ser atendidos por mí cuando creían necesario. Ciertamente, muy pocas de las pacientes confiaban en mi servicio. Algunas de ellas ni siquiera acudieron a la primera cita. ¿Cómo es posible que siendo un servicio gratuito que ofreció el hospital para modificar su estilo de vida y bienestar psicológico, hubiera tan poco seguimiento por parte de ellas? Tan sólo dos o tres pacientes siguieron durante varias sesiones mis indicaciones. Muchas de ellas tras la primera entrevista, tuve conocimiento de que conocían una gran variedad de dietas ofertadas por doquier, fuera farmacias y otras instituciones. Habían probado todas y cada una de ellas y el resultado no había sido positivo. Si habían disminuido peso, lo habían vuelto a ganar con creces, con lo que su desconsuelo había aumentado y también su desconfianza hacia novedosas formas de tratamiento. Por tanto, y analizando este dato, llegué a la conclusión de que la desconfianza es posible que proviniera de las falsas esperanzas de estos “productos milagro”. El autocontrol (o la llamada fuerza de voluntad) y tener una mentalidad abierta para los cambios de los hábitos alimentarios y de actividad física son factores clave para poder responder adecuadamente ante los requerimientos de los médicos y especialistas en nutrición y dietética. Sin embargo las celebraciones sociales en las que suele festejar cualquier acontecimiento se realizan alrededor de una mesa repleta de comida. Se tratan de obstáculos muy frecuentes en los que puede llevar al traste todos los esfuerzos de una buena dieta, tal y como me comentaba una de las pacientes. En las sesiones de mis pacientes, trataba de animarles a seguir las pautas de alimentación y ejercicio físico indicadas por su médico, PERO TAMBIÉN LES SEÑALABA QUE LA DESVIACIÓN DEL PROGRAMA ante una tentación de una cena con los amigos en fin de semana por ejemplo, NO SIGNIFICABA QUE FUERAN A CONTINUAR COMIENDO EN EXCESO. Lo aconsejable es volver al programa cuanto antes y no autocastigarse por ese error. Sin embargo, la imagen ideal de belleza en la sociedad actual sigue siendo el de una mujer delgada, a pesar de los intentos infructuosos que se han querido llevar a cabo en el mundo de la moda. En ciertos trabajos, sería impensable por los directivos, que fueran ocupados por personas obesas, por lo que la integración social de este colectivo es difícil, sino imposible en ciertas ocasiones. Por tanto, las consecuencias derivadas de la obesidad se presentan en diversas áreas: la principal, la de la salud sea física y psicológica, además del estigma social que sigue asociado a esta patología. -Datos sobre obesidad. Mitos El sobrepeso y la obesidad infantil constituyen un problema en el mundo desarrollado (Amigo I, 2011). Su crecimiento ha sido vertiginoso a lo largo de las tres últimas décadas y por ello su prevalencia ha alcanzado una altura inesperada. En España, de acuerdo a los resultados del estudio Enkid se calcula que la suma de la prevalencia infanto-juvenil del sobrepeso y la obesidad se situaría en el 26.3% (Serra, Ribas, Aranceta, Pérez, Saavedra y Peña, 2003). Esta rápida evolución del sobrepeso descarta la posibilidad de cualquier explicación en términos genéticos y subraya la importancia de las condiciones actuales de vida como determinantes del problema. Por tanto, estos datos desmontan el mito equivocado de que la mayoría de los problemas de peso son heredados y de que la persona cuyos padres fueron obesos o que lo ha sido desde la niñez, es probablemente “gruesa por naturaleza” (Mahoney y Mahoney, 1976). Existen muchos mitos alrededor de la obesidad y la reducción de sobrepeso como por ejemplo: La necesidad de eliminar de la dieta todas las grasas y carbohidratos. Para más información, consultar Mahoney y Mahoney (1976). -Objetivos de intervención psicológica en obesidad mórbida: autoestima, modificación de hábitos, evaluación de posibles trastornos emocionales y/o de personalidad Los objetivos de la psicoterapia dirigida a pacientes con obesidad y sobrepeso se englobarían en dos apartados: 1) una parte más psicoeducativa donde lo primordial sería la información dietética (p.e. pirámide los alimentos), la modificación de los hábitos de alimentarios y actividad física. El autocontrol a través del registro de consumo y hábitos alimentarios es una tarea básica, así como la educación y puesta en práctica de pautas a seguir para obtener un estilo de alimentación sano. 2) otra parte dirigida a la adquisición de estrategias de afrontamiento como reestructuración cognitiva, resolución de problemas, relajación y búsqueda de apoyo social para el mantenimiento de los cambios. 3) Asimismo, será necesario en ciertos casos evaluar y tratar trastornos emocionales concomitantes a la obesidad. La autoestima o la evaluación realizada por y sobre uno mismo es un elemento psicológico fundamental que comienza a perfilarse desde los primeros años de vida a partir de las experiencias más tempranas con los padres y otras figuras importantes para el/la niño/a. La autoestima es definida por Nathaniel Branden (1995), un especialista en la materia, como: -La confianza en nuestra capacidad de pensar, en nuestra capacidad de enfrentarnos a los desafíos básicos de la vida. -La confianza en nuestro derecho a triunfar

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Las transiciones evolutivas

¿Cómo se definirían? La transición evolutiva es la ocurrencia de un suceso (o la no ocurrencia cuando ese suceso es esperado) que tiene como resultado un cambio en las relaciones, rutinas, creencias y/o roles en las áreas personal, familiar, de salud, y/o económica (Pérez y Viguer, 1997). Tipos de transiciones evolutivas: Incluye además de los eventos más obvios (matrimonio, paternidad, entrada en el mundo laboral, divorcio, ruptura de una relación importante, muerte de una persona cercana, etc.), otros no menos importantes como la pérdida de aspiraciones en la carrera labora, el retraso en la llegada de los hijos cuando se está deseando ser padre/madre, una promoción laboral que nunca se produce, etc. Etapas: La mayoría de las transiciones suponen algunas alteraciones en la identidad, el autoconcepto y la autoestima: empezar a estudiar, el nacimiento de un hijo, el cambio de trabajo o dejar de trabajar por ejemplo. Todas las transiciones comienzan con el final de una etapa, un rol, una relación etc., le sigue una zona neutra, y finalmente se inicia una nueva etapa. La mayoría de las personas experimentan un período significativamente bajo en la mitad de las transiciones seguido de posteriores etapas en las que el estado de ánimo va subiendo. Modos de afrontamiento: Cada uno tenemos una manera de reaccionar ante el cambio: paralización, pánico; expresar enfado; no aceptar lo que está ocurriendo; vivirlo como un drama; depresión; tener una actitud positiva…Todos son normales pero conviene buscar formas más satisfactorias de reacción para lograr resultados enriquecedores personalmente. Manejo de las emociones: Es importante saber manejar las emociones de manera inteligente en términos de Goleman (1995), es decir, saber reconocerlas, controlarlas, ser capaz de motivarse a uno/a misma, reconocer las emociones ajenas y desenvolverse adecuadamente en las relaciones interpersonales. En cierto sentido, si la persona llega a un punto en que no puede superar solo/a una transición, es cuando puede necesitar la ayuda de familia, amigos o incluso de un profesional de la salud mental para afrontar adecuadamente el cambio que supone una transición.