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Nombre del autor:Estela Montolio Oliver

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LA PÉRDIDA: RECONSTRUCCIÓN O AMENAZA

    Con la llegada del verano, los ánimos aumentan pero hay alguien que sufre allí en un rincón de una casa, solitari@, confundid@, aturdid@ por sus pensamientos, sus emociones muy intensas de soledad, culpabilidad, tristeza y vacio por los seres queridos que no están con él/ella, por los que quedan y no le apoyan, no comprenden su sufrimiento . Los lloros y recuerdos constantes le atormetan, su vida no tiene sentido. Todos tienen su vida: un hijo al que querer, alguien por quien luchar…”yo no tengo “nada”, mi vida se fue con él/ella/ellos” me comenta continuamente. Sus lágrimas corren por sus mejillas, su rostro se desencaja por el dolor al recordar a su ser amado que ya no vive, no está presente en forma corpórea, pero sí en sus recuerdos constantemente. Sufre un duelo complicado a causa de varias pérdidas significativas en poco tiempo, la muerte repentina y la relativa juventud de todos ellos (del doliente y el fallecido) son factores de riesgo para el desarrollo de un duelo más difícil de superar. Muchos planes había por delante. No encuentra salida, su motivación era ella, su persona amada y perdida. Ahora “siente” que no le queda “nada”. Nada le moviliza, solo quiere estar recluida en su casa con los recuerdos intactos de su persona querida. Este es un caso que actualmente atiendo a domicilio. El escaso apoyo social es crucial para comprender que su situación es complicada, sus ideas negativas y estancadas en el momento del fallecimiento alimentan sus emociones de tristeza, culpabilidad y negatividad. Hace años ya dediqué unas líneas en las que hablaba del duelo, sus síntomas y tratamiento: https://www.psicologosaldaia.com/el-duelo-sintomas-y-tratamiento/. La persona doliente ¿Tiene salida? Si, si se lo propone. Con ayuda desde luego. Si hay vida hay esperanza. Si hay construcción de ilusiones, proyectos, objetivos a largo plazo…tras la destrucción de un pedazo de ti que forma parte de ti, pero que ya es de tu historia pasada. De momento, aceptemos que no tenemos la posibilidad de regresar al pasado y recuperar experiencias vividas o incluso recuperar al ser amado. Esto es solo ciencia ficción. Es como querer volver a tu infancia o adolescencia siendo ya adulto. Esto NO es posible. El trabajo de aceptación es complejo pero posible. Comprendo su situación: yo también perdí en poco tiempo a mis padres y fue un duro trance superar pero los objetivos y planes de futuro me hicieron seguir adelante. Reorganizar la vida, recolocar esos pedazos, trabajar con las emociones de culpa entre otras y resituarla en su justa medida, aminorar la tristeza, desesperanza, autorreproches constantes por lo que no hizo y dejó de hacer, hablar con la persona perdida a través de alguna carta,  un diario, usar la “silla vacía”…reconsiderar que tu ser querido quería verte feliz, pensar que forma parte de ti, y que siempre estará en tu corazón, en tus recuerdos. Aprovechar el momento y la vida que tu padre/madre o alguien más allá si eres creyente te ha dado y cual Ave Fénix, salir de tus cenizas y hacerte más fuerte. La pérdida supone dolor, sufrimiento, pero también desarrollo personal, reorganización, adaptación al cambio. Crecimiento…¿Cómo? Ante la pérdida pueden surgir ideas como las siguientes: -Salir del aislamiento, tener apoyos y si no los tienes búscalos a través de asociaciones como el teléfono de la esperanza o de Viktor Frankl,  si careces de recursos. Incluso tu propia experiencia puede servir a otros para ayudarles. La búsqueda de un profesional puede ayudar en este duro trance. -Culpa: no ser tan duro con un@ mism@ y considerar que la vida se acaba y cambiar pensamientos rígidos tales como la posibilidad de haber salvado a la persona fallecida. Es posible que la persona en estado de duelo no sabía lo que tenía que hacer en un momento de emergencia, no supo tomar decisiones con rapidez porque somos humanos y en ocasiones las emociones nos paralizan…. – “La vida no tiene sentido”: y yo contraargumento: la vida es un regalo…¿Por qué desperdiciarlo? Si encuentras sentido a tu vida, será todo más sencillo. Recuerda que tú eres tu peor enemigo pero también tu mejor amigo (al fin y al cabo eres y serás el único con el que vas a estar toda tu vida). Será trivial y fácil de decir pero los pequeños placeres como comer chocolate, un baño relajante o cualquier actividad cotidiana ya son razones de peso para tener una vida plena y sencilla. Un ejemplo de fortaleza lo encontramos en “El hombre en busca del sentido” de Viktor Frankl. -“Esto no es justo”: la vida no es justa en sí misma:¿son justas las guerras, el hambre en el mundo, fallecimiento de niños, los desastres naturales o provocados por el hombre…? La naturaleza no es justa. ¡Que se lo digan al ciervo cuando va a ser devorado por un león!. El mundo natural y artificial creado por el hombre no es justo para todos en todo momento. El proceso de aceptación es un recurso que permite desarrolla una salud mental. -“La vida es una mierda”: Nadie dijo que era fácil y pocos la tienen. Paradójicamente aquellas personas con pocos recursos económicos pueden tener una vida más feliz que incluso las personas con más recursos. Existen muchas frases alrededor de la muerte y la vida. A continuación ofrezco unas pocas extraídas de https://psicologiaymente.net/reflexiones/frases-sobre-la-muerte: “La muerte sólo tiene importancia en la medida que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida.” (André Malraux) “Los hombres temen a la muerte como los niños tiene miedo a la oscuridad, y de la misma manera que este miedo natural de los niños es aumentado por las historias que se les cuentan, lo mismo ocurre con el otro.” (Francis Bacon)  “Si quieres soportar la vida, prepárate para la muerte.” (Sigmund Freud) Saber que vamos a morir hace que nos planteemos proyectar o no nuestros impulsos en el tiempo, ya que la muerte puede ocurrir en cualquier momento. Es por ello que es importante disfrutar el presente e intentar cumplir con nuestros objetivos.

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Asesoramiento psicológico; Instrucciones de uso

  Muchos cuando llamáis por primera vez a la consulta comenzáis diciendo que no sabéis “como funciona esto”. Por esta razón me he animado a escribir con la finalidad de informar desde el principio y para mejorar la actividad de mi consulta, así como para evitar posibles malentendidos. A continuación os detallo aspectos que considero especialmente relevantes para que podáis entender lo que es la actividad de una consulta de un psicólogo en general y en particular la consulta de Psicosalud Emocional. Atención con cita previa. Las citas no las ofrezco para el mismo día, ni tampoco para la misma mañana o tarde en que me está llamando la persona que necesita cita “urgente”. Entiendo la urgencia por ser atendidos, que en ocasiones los horarios laborales no permiten realizar planes…pero esta es mi dinámica, y la de muchos otros profesionales por lo que pido respeto. Cada uno tenemos nuestra agenda y no podemos planificar una sesión el mismo día. Tampoco atiendo en fines de semana o fiestas, a no ser que sea una urgencia (es decir, si peligra la integridad física de la persona) y sólo en casos que ya he atendido presencialmente en sesión(es) anterior(es).   Que quede claro: “Los psicólogos, igual que cualquier persona tenemos derecho a equivocarnos. Somos humanos”. Esta frase puede ir dirigida tanto a los clientes como a los compañeros psicólogos en general para lograr una mayor concienciación sobre este tema. A los primeros, porque dado su perfil de dificultades X (ansiedad, tristeza, falta de aceptación de su situación, de sí mismos, el mundo etc.), pueden no aceptar algún fallo por nuestra parte, sea un comentario no oportuno o cualquier otra circunstancia, pero no por ello dejamos de ser profesionales. Como dice el dicho popular: “Quien tiene boca se equivoca…”. Por parte de los compañeros psicólogos (si alguno está leyendo esto), tenemos la poca honrosa fama  de estar “un poco locos”, pero posiblemente somos una población bastante crítica con nosotros mismos, obsesivos y perfeccionistas. Por tanto, nos cuesta aceptar que podemos cometer errores porque nuestra reputación está en juego y nuestro buen trabajo está asociado con la satisfacción de las personas. Y ya se sabe, sobre todo en profesiones cara al público, la opinión de un cliente puede dispersarse cual reguero de pólvo ra. De manera que por unas circunstancias y otras, podemos sentirnos insatisfechos con nuestro trabajo porque nuestros niveles de perfeccionismo son elevados. Los psicólogos también tenemos vida privada y derecho a desconectar de los casos que estamos atendiendo. Personalmente solo dispongo de un teléfono tanto para comunicarme con personas de mi ámbito privado como público de manera que desde aquí agradezco que tan sólo lo utilicéis de lunes a jueves por la mañana y la tarde y los viernes por la mañana. He de comentar que aunque no atienda cara al público, para adelantar de mi trabajo preparando las sesiones de los casos, también puedo estar ocupada los fines de semana, por lo que la desconexión total es posible que no exista. Sin embargo, me gusta mi trabajo pero precisamente porque quiero conseguir un buen rendimiento, necesito desconectar. Para prepararme las sesiones he de prepararlas mucho y es necesaria una alta dedicación e implicación en mi trabajo. Los profesionales también tenemos vida privada y no por ello considero que dejamos de ser profesionales por tener un horario de atención pautado.     Comprendo perfectamente el sufrimiento por el que esté pasando la persona pero de momento no podemos dar respuestas inmediatas a problemas que posiblemente, y según la historia personal de cada uno, pueden existir desde hace años, en una primera sesión de consulta. Como señalo en el apartado “Como trabajo” de esta página web, las fases por las que atraviesa una consulta psicológica en líneas generales son: 1. evaluación con al menos dos sesiones, 2.análisis de cada caso, trabajo laborioso con explicación de por qué le ocurre a la persona las circunstancias que le lleva a consulta  y cuáles son los objetivos de intervención y 3. a continuación la intervención propiamente dicha. Este es mi método de trabajo y considero que es más eficaz para poder conocer al cliente. Un consejo es gratis y te lo puede dar cualquier persona, pero una consulta profesional, ofrece garantías de mayor eficacia.   En una ocasión una mujer me comentó que su marido “estaba igual” después de haber hablado conmigo, o una joven me comentó que no le había dicho “nada” para sentirse bien en la primera sesión. De momento he de decir que los psicólogos no tenemos varita mágica y con unas buenas palabras o una técnica o dos el problema se soluciona. Vivimos en una sociedad de la inmediatez, queremos respuestas a nuestras dudas “ya”, en una sociedad de la información, virtual, donde a golpe de clic, obtenemos respuestas para todos y para todo. Pero de momento el procedimiento en una consulta psicológica no funciona así. Todo esto me hace pensar que la gente pretende obtener respuestas a sus problemas en tan solo una hora de sesión como si nosotros tuviéramos las respuestas. En realidad las respuestas, la toma de decisiones…lo ha de tomar cada un@. La solución está en un@ mism@. Las funciones principales del psicólogo son múltiples: analizar problemas, evaluar la conducta, escuchar, explicar, informar, proporcionar recursos y estrategias, motivar para el cambio, proporcionar pautas y acompañar durante el cambio. Somos una guía y un apoyo. Pero la solución del problema, la toma de decisiones, la ha de hacer la propia persona.   Desde aquí reivindico: Fuera métodos mágicos e inmediatos y más métodos efectivos y científicos. Entiendo que las expectativas ante la terapia pueden ser tan altas que una “simple” entrevista para recoger información en una primera sesión puede resultar escasa pero ingredientes como la comprensión, apoyo incondicional, la empatía, la capacidad de escucha…etc sería ideal que fueran tomadas en consideración y estas habilidades terapéuticas sí que se ponen en práctica desde la primera sesión. Entiendo que algunos pacientes han acudido a consulta tras haber pasado por un periplo de viajes entre

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Saber relacionarse bien con uno mismo y con los demás: el secreto del bienestar

Hace unas semanas asistí como alumna a un curso de “Habilidades sociales y autoestima aplicada a la práctica clínica” impartido por la psicóloga Elia Roca en el Colegio de Psicología de Valencia. Se trata de una profesional con dilatada experiencia en la Sanidad Pública y que tras su jubilación sigue impartiendo charlas y talleres a profesionales. Así mismo, es quien organiza el grupo de trabajo del Colegio de Psicología para analizar casos donde las habilidades sociales y la autoestima cobran especial importancia. Podéis encontrar gran cantidad de material para consultar en su página web: https://eliarocapsicologa.wordpress.com/ Según define ella misma: “Las habilidades sociales son un conjunto de hábitos (a nivel de conductas, pero también de pensamientos y emociones), que nos permiten mejorar nuestras relaciones interpersonales, sentirnos bien, obtener lo que queremos, y conseguir que los demás no nos impidan lograr nuestros objetivos. También podemos definirlas como la capacidad de relacionarnos con los demás en forma tal que consigamos un máximo de beneficios y un mínimo de consecuencias negativas; tanto a corto como a largo plazo”.   A todos mis clientes sean niños o adultos antes o después les explico la importancia de tener una buena asertividad. ¿Y qué es esto? me preguntan algunos. De forma gráfica les explico que es el modo correcto de expresar una petición, crítica, modificación de conducta teniendo en cuenta nuestros propios intereses pero sin “chafar” de alguna manera los derechos de los demás. Dibujando un continuo, en los extremos nos encontraríamos con las personas pasivas, que se muestran inhibidas y en el otro extremo las agresivas que consideran que sus derechos están por encima de los demás, generalmente de las personas pasivas. Esencial para el bienestar personal es contar con una asertividad adecuada que puede variar, en función de la situación y las personas con las que nos relacionemos. Un ejemplo de ello lo encontramos en los niños que son unos “monstruitos” en casa y unos “ratoncitos” (inhibidos) en el colegio.   En no pocas ocasiones, durante las sesiones de evaluación a los clientes, indago para conocer como se desenvuelven en las situaciones sociales y cuál es la opinión que tienen de sí mismos a través de cuestionarios objetivos, aunque por supuesto, la entrevista puede dar también información al respecto mucho más valiosa. En numerosas ocasiones existen dificultades normalmente de inhibición, es decir se trata de personas con timidez, vergonzosas que les cuesta mostrarse asertivas, aunque posiblemente sepan comportarse de manera habilidosa en otras situaciones. O probablemente, su ansiedad no les permita responder como quisieran, se bloquean ante personas y situaciones determinadas, o bien puede ser que no sepan cómo llevar a cabo cierta habilidad porque no la han aprendido y por tanto no se encuentran dentro de su repertorio de conductas. Las personas asertivas, en cambio, son capaces de defender sus derechos, respetando a los demás y son capaces de establecer relaciones sociales adecuadas. Se hacen responsables de sus acciones y se expresan con valentía sintiéndose más seguros de sí mismos. De este modo, habrá una estrecha relación entre ser asertivo y tener una buena autoestima. Las habilidades sociales son variadas e incluyen las siguientes: -Iniciar y mantener conversaciones -Hacer y aceptar cumplidos -Expresar molestia, desagrado o enfado -Afrontar críticas -Peticiones (pedir favores, información…) -Rechazar peticiones (decir no) -Pedir cambios en la conducta del otro… Tras las entrevistas de evaluación y un análisis funcional podemos llevar a cabo una intervención ajustada a cada caso para potenciar la autoestima y habilidades sociales a través de un programa personalizado  teniendo en cuenta las dificultades, y también, porque no, las fortalezas de cada cliente.  Las sesiones pueden ser consideradas de desarrollo personal puesto que incluyen actividades que mejoran la conciencia y la identidad, impulsan el desarrollo de las habilidades personales y de los propios potenciales, mejoran la calidad de vida, y contribuyen a la realización de sueños y aspiraciones. Este concepto, el de desarrollo personal, permite disminuir la posible “carga” asociada al ir a la consulta del psicólogo que quiere ayudarte a “solucionar problemas” y pone el foco de atención en permitir desarrollar habilidades y potenciales para poder hacer frente un@ mism@ a sus propios problemas. Del mismo modo, me parece sumamente importante conocer cuánto se valora una persona porque lo que uno mismo se diga es sumamente poderoso a la hora de afrontar las situaciones y las interacciones con las demás personas. Las autoexigencias, las distorsiones cognitivas, la autoculpabilización de los errores, el sentimiento de fracaso y el mantenimiento de una actitud negativa hacia uno mismo, limitan el desarrollo de una sana autoestima. Por tanto, un trabajo personal dirigido a la modificación de estos patrones de pensamientos disfuncionales a través de la evaluación de la utilidad o validez de estos pensamientos, el uso de “preferencias”…etc así como un entrenamiento en habilidades sociales entre otras tareas beneficiara con creces el bienestar personal y social del cliente que acuda a consulta.       Y recuerda…:”Libérate de tus preocupaciones, miedos e inseguridades y disfruta de la vida”   En publicaciones anteriores puedes ver otras aportaciones mías en esta misma página y que puedes consultar en los siguientes enlaces relacionados con el mundo infantil y adolescente:   https://www.psicologosaldaia.com/conoce-mas-la-autoestima-infantil/ https://www.psicologosaldaia.com/la-importancia-promover-la-autonomia-hijos-influencia-la autoestima/, https://www.psicologosaldaia.com/reflexiones-la-adolescencia-importancia-del-papel-los-padres-repercusion-la-autoestima-adolescente/   y con la población adulta:       LA CONFIANZA EN UN@ MISM@ Y LA AUTOESTIMA: LA MEJOR MANERA DE AFRONTAR TUS MIEDOS E INSEGURIDADES https://www.psicologosaldaia.com/la-autoestima-adultos-base-la-inteligencia-emocional/ https://www.psicologosaldaia.com/las-habilidades-sociales-y-la-asertividad/   Biblioterapia: -“Como mejorar tus habilidades sociales” (2014) Elia Roca. ACDE Ediciones -“El arte de hablar en público. Cómo ganar respeto con serenidad” (1995). Berckan B, Krause C, Röder U Editorial RBA -“Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público” Soluciones prácticas y sencillas para conseguirlo.(2004) Dr Martin M. Antony. Editorial Amat. -“Estrategias para mejorar la autoestima” Elia Roca  

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EMOCIONES Y TRASTORNOS DIGESTIVOS

  Dedicado a mis pacientes   Como he comentado en ocasiones anteriores, durante mi trayectoria de formación tras la obtención de la licenciatura en psicología he ido dirigiéndome a la atención psicológica de personas con enfermedades crónicas. Así, atendí a pacientes con obesidad mórbida en el Hospital Peset, a pacientes con hepatitis C en la asociación que existía por entonces en Valencia. Realicé mi trabajo de investigación con enfermos sobre calidad de vida de la citada asociación, así como mi tesis sobre calidad de vida y trasplante obteniendo las muestras de las asociaciones de pacientes de trasplantados de hígado, riñón y pulmón. Mi intención es especializarme en la atención psicológica de enfermedades crónicas por lo que esta publicación va dirigida a un sector de la población cada vez más numerosa como son las personas afectadas por trastornos digestivos. En la consulta privada he ido atendiendo casos de personas con diversas enfermedades crónicas pero actualmente y en un breve periodo de tiempo, he atendido casos de clientes con trastornos digestivos, concretamente varios casos de colitis ulcerosa y otros con intestino irritable. Incluyo una descripción de los mismos a grandes rasgos y para respetar la confidencialidad de los datos: -En los casos de colitis ulcerosa una de las personas me explicó en sesión que tenía miedo a contraer una enfermedad o infectarse tras la experiencia negativa de haber estado ingresada en el hospital debido a que coincidió con la debilidad inmunológica tras un brote. Temía afrontar la vida con normalidad, pero poco a poco y tras el apoyo social y las propias estrategias que ya tenía y las que le fui proporcionando ha podido ir normalizando su situación y sentirse más fuerte física y emocionalmente. En el trabajo asume menos responsabilidades desde que fue diagnosticada de la enfermedad. Otro caso  acude a consulta junto con su pareja por problemas de convivencia. Manifiesta tener ataques de ansiedad y dice ser una persona negativa y que le cuesta expresar sus emociones. La terapia se centra en los problemas de pareja pero considero necesaria también una interven ción individual para poder ofrecerle recursos con la finalidad de afrontar las situaciones estresantes a nivel de pareja y respecto a otros estresores. Más adelante veremos que existen dificultades para poder afrontar los sucesos vitales estresantes por parte de este tipo de pacientes. – En los casos de intestino irritable, uno de ellos, que acude a consulta cuando por cuestiones personales le es posible, manifiesta tener una inseguridad personal bastante importante a la hora de tomar decisiones. Depende mucho de la aprobación de los demás, teme tomar decisiones inadecuadas y se considera un infeliz incurable en cierto sentido. Las sesiones son muy discontinuas por lo que el seguimiento del caso no es de la calidad que podría haber llegado a ser. En cuanto al último caso que voy a describir, muestra comorbilidad con otra enfermedad crónica y ha de hacer frente al diagnóstico de cáncer terminal de su pareja, de manera que el principal objetivo de la intervención es aceptar y adaptarse a la realidad que ha de vivir ofreciéndole los recursos que sean necesarios para su caso concreto tales como identificar y gestionar las emociones puesto que manifiesta tener una confusión emocional importante. A continuación realizo una descripción de los principales trastornos digestivos desde teniendo en cuenta sus aspectos psicológicos, basándome en la exposición de la psicóloga Julia Vidal (2017): Los trastornos digestivos se clasifican en: 1)Dispepsia: Es cualquier dolor o molestia localizado en la parte central de la mitad superior del abdomen. Se clasifica en funcional y orgánica (Úlcera péptica). La prevalencia de estos síntomas es del 24-28% en la población general española. Un porcentaje importante presentan síntomas de dispepsia pero no acude al médico y se automedica. En la mayoría de los casos se considera una enfermedad benigna, pero la persistencia y recidiva interfiere en las actividades de la vida diaria.   2)Síndrome de intestino irritable. (SII) es un trastorno funcional digestivo, que se caracteriza clínicamente por la asociación de hinchazón, dolor/molestia abdominal y alteraciones en el hábito deposicional que puede variar desde estreñimiento, diarrea o ambos. El SII no comporta una mayor probabilidad de padecer cáncer ni acorta la vida, sin embargo, puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de quienes lo padecen. Pueden tener implicaciones emocionales y conductuales: conductas inadecuadas (evitaciones), numerosos síntomas depresivos o de ansiedad y disminución de la calidad de vida. Existe un fracaso en los escasos fármacos específicos para el SII. Los psicólogos tenemos un importante papel para educar en el manejo de los síntomas somáticos (como el dolor), enseñar habilidades para desempeñar un papel proactivo en el control de los síntomas en general, afrontar adecuadamente las emociones displacenteras, adoptar habilidades de autocuidado especificas, así como otras técnicas adoptadas a cada caso.   3) Enfermedades inflamatorias intestinales (Enfermedad de Crohn  y Colitis ulcerosa) A)¿Qué son? Son enfermedades crónicas producidas por una inflamación de las paredes del tubo digestivo que provoca dolor abdominal, fiebre, etc. Esta conlleva técnicas de diagnóstico intrusivas, hospitalizaciones, intervenciones quirúrgicas, que producen aislamiento, problemas laborales…etc. Se ha producido un incremento en países desarrollados (Irvine, Farrokhyar y Swarbrick, 2001; Pajares y Gisbert, 2001) B)¿Por qué aparecen? Su origen es desconocido. Los mecanismos fisiológicos propuestos para la explicación de las EII son: -Procesos infecciosos (virus o bacterias) aunque los datos no son concluyentes -Alteraciones en la motilidad intestinal -Alteración inmunológica. Es bastante probable. Se cree que estas anomalías están en la etiología y exacerbación de la EII. En esta hipótesis, tienen cabida la participación de los estresores psicosociales, que pueden precipitar y agravar la enfermedad a través de la conexión del sistema nervioso central, el sistema endocrino y el sistema inmunitario (Adler, 1981). C)Existen Similitudes y diferencias en función de su etiología, curso clínico, localización, tipos de diarrea y hemorragia, dolor, síntomas no intestinales, complicaciones y necesidad de intervenciones quirúrgicas. D)Emociones asociadas: –Ansiedad y depresión: tienen puntuaciones más altas comparados con grupos control. –Ira: no se dispone de evidencia científica suficiente que apoye o no la relación

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DEPRESIÓN, CARENCIA DE ILUSIÓN

¿Sientes un estado de ánimo deprimido casi la mayor parte del día, disminución importante del interés y placer por todas o casi todas las actividades, pérdida importante de peso, insomnio o hipersomnia, agitación o retraso psicomotor, fatiga o pérdida de energía, sentimiento de inutilidad o culpabilidad excesiva o inapropiada, disminución de la capacidad de pensar o concentrarse, pensamientos de muerte recurrentes? Se tratan de los criterios para diagnosticar un trastorno de depresión mayor. Esto es a título informativo y divulgativo, de forma que sería necesaria la valoración clínica de un profesional cualificado para poder llegar a un diagnóstico. El término depresión se ha vulgarizado puesto que se confunde con tristeza. Se trata de la principal causa de discapacidad en el mundo (2030). Se trata de un sufrimiento devastador que incluso cursa con dolor físico.   Hace años, cuando comencé mi andadura en la divulgación dentro de esta página web de contenidos psicológicos, dediqué una de mis publicaciones a la depresión explicando los síntomas, las causas, los factores que influyen en su aparición así como la situación en nuestro país. Podéis echarle un vistazo en el siguiente enlace https://www.psicologosaldaia.com/datos-sobre-la-depresion/ o viendo el historial de mi blog.   Hace semanas se emitió un programa de “Salvados” http://www.atresplayer.com/television/programas/salvados/temporada-13/capitulo-8-uno-cada-cinco_2018012600238.html en el que se dedicaba a explicar la depresión así como ilustrar con casos reales esta enfermedad “que te chupa las ganas, las energías y la ilusión” tal y como comentaba una joven en el reportaje. Varias personas con depresión ya superada, una joven hija de una mujer con depresión y varios  psiquiatras comparten sus vivencias alrededor de una mesa y en un lugar idílico, en una casa de montaña rodeada de nieve. En el documental citado, el periodista Jordi Évole pregunta si existe una relación entre depresión y suicidio. El psiquiatra allí presente responde que un 7% de personas con depresión se suicidaron. Es un estigma y un tabú hablar de suicidio. Se trata de la mortalidad de la depresión. La hija de la mujer con depresión, comenta que su madre falleció por su enfermedad, no es que se mató sino que fue su propia enfermedad que no pudo superar la que pudo con ella. Recuerdo un caso de hace relativamente poco tiempo en el que la mujer y el hijo de un hombre que se suicido acudieron a mi consulta. Se sentían culpables. El cabeza de familia estaba atravesando una crisis personal, una depresión profunda de la que le resultó imposible salir. Necesitaban ser escuchados en un espacio de respecto, sin tabúes, y sin el sentimiento de culpabilidad que suele aparecer en este tipo de casos. Se lo proporcione y me lo agradecieron. Tras un intento de suicidio, indagar las causas, mostrar empatía hacia la persona, hacer un listado con las razones de vivir e incluso redactar un contrato entre psicólogo y cliente son algunas de las técnicas que pueden usarse en esta situación de crisis entre otras que lleguen a ser útiles para la persona en cuestión. En un breve periodo de tiempo he atendido casos en los que la depresión era digamos un elemento importante para poder explicar la situación que estaban viviendo estas personas, concretamente se trataba de mujeres. Cada una con su historia personal y singular, con sus preocupaciones, necesidades, emociones. Una de ellas, una mujer de 80 años me comentaba que “estaba con la depresión”: al escucharlo me daba la sensación que se encuentra acompañada por ella. La depresión tiene una función. Se trata de una persona mayor y dependiente por la poca movilidad que presenta y con sensación de soledad y de abandono por parte de su familia. Con ello no quiero quitar importancia al sufrimiento. Paradójicamente ella ha sido siempre una mujer alegre, quiere ser la que era antes (una frase típica de las personas que he ido atendiendo) pero tiene un historial de depresión importante. Prefiere abandonar la atención psicológica por no poder hacerse cargo de los gastos que supone. En otros casos frases como “Soy una tarada, estoy muy mal”…son frases autodescalificadoras que alimentan aun más el sufrimiento y perpetuán la situación de inutilidad y fragilidad que sienten. La sensación de sentirse incomprendidos por su situación es general. Incluso la gente quiere animarles para que salgan de su estado o se enfadan con ellos porque no entienden porque están así: si se encuentran bien objetivamente, tienen trabajo, hay gente que le quiere…¿Qué más le hace falta? En el programa de Evole apenas nombran la figura del psicólogo. Si que explicitan que existe una hipermedicalización y una de las jóvenes con historial de depresión comenta que nadie sabe nada de ti y la solución es la misma: tomar pastillas. Personalmente viví esta experiencia cuando falleció mi madre hace más de 10 años. Como sabía cómo funcionaba el sistema al haber estudiado psicología acudí a mi médica de cabecera de entonces. Le conté mi historia (tristeza por duelo, algo normal pero necesitaba hablar con un profesional especializado, un compañera) y su primera acción fue recetar antidepresivos. Una experiencia normal como un duelo, se intenta medicalizar. Entiendo la saturación del personal médico y su posible incapacidad para atender una situación semejante de otro modo por lo que reivindico desde aquí esta necesidad urgente por incluir la figura del psicólogo en atención primaria. Por supuesto en esa situación me negué a tomarme las pastillas pero otra persona quizá hubiera accedido a hacerlo. Es algo prescrito por un doctor legalmente, aparentemente no hay ningún riesgo. El psicólogo es la siguiente opción si el resultado tras la medicación no es el esperado. Por supuesto existen casos de depresión en los que es necesaria la medicación pero no en todos ellos lo es, y por supuesto no debe confundirse la depresión con un estado de duelo (a no ser que se trate de un duelo patológico) que es un proceso normal por el que todos hemos de pasar en algún momento de nuestras vidas. Por todo ello, la ilusión es una herramienta, necesaria aunque posiblemente no lo suficiente. Se trata