Cuenta la leyenda que en el triángulo de las Bermudas desaparecen barcos y aviones sin dejar rastro. Un lugar rodeado de misterio en el que, al parecer, las cosas se esfuman.
Pero ¿qué ocurre cuando lo que desaparece no es un barco, sino la sensación de tener un lugar propio?
Imaginemos un triángulo cuyos vértices representan tres lugares a los que podemos acudir buscando refugio. En uno encontramos una vivienda que ya no nos proporciona seguridad. En otro, un espacio donde podemos estar a salvo, pero no terminamos de sentirnos en casa. Y en el tercero, la esperanza de encontrar un lugar propio, aunque todavía no sepamos cuándo será posible.
Nos movemos de un vértice a otro intentando encontrar tranquilidad. Sin embargo, puede ocurrir que ninguno termine de ofrecernos aquello que necesitamos: seguridad, continuidad y pertenencia.
El dia 10 se celebró el dia de la salud mental y el Colegio Oficial de psicología de la Comunidad Valenciana, dedicó una publicación, acertada por los tiempos en los que vivimos, sobre la influencia de no tener una vivienda y como esta circunstancia perjudica a la salud mental.
Por cuestiones personales que estoy viviendo y por lo que he ido viendo entre algunos de mis allegados, no tener un hogar te lleva a desestabilizarte.
Y a nivel social, las acampadas de jóvenes que reivindican tener una vivienda, y todo lo relacionado con el suceso de la mujer mayor que echaron de su casa y luego falleció, las elecciones generales anticipadas…y el caos general que reina en el ambiente…
Bueno, ¿Qué te voy a contar que no sepas?
Si a esto se une la época de lluvias y acercarse en la fecha del 29 de octubre cuando hace 2 años de la Dana en las tierras valencianas, incluida Aldaia, donde muchas personas perdieron su vivienda, lugar de trabajo…etc ¿Qué podemos decir?
“Esto es un sinvivir”…como he llegado a leer por alguna red social en algun comentario a la publicación oficial de turno de alerta por lluvias de nuevo..
¿Pero qué significa tener un hogar?
Podemos considerar que es un lugar donde comer, dormir, tener nuestras pertenencias, asearnos..y pasar nuestra vida cotidiana. Pero un hogar representa más que un espacio físico: es un lugar donde esperamos sentirnos a salvo, recuperar fuerzas y dejar de estar pendientes de lo que sucede alrededor.
Necesitamos lugares en los que poder bajar la guardia. Espacios que nos proporcionen cierta continuidad, en los que construir rutinas, establecer vinculos y sentir que pertenecemos a algún sitio.
¿Pero qué ocurre cuando esa seguridad desaparece?
Incertidumbre, ansiedad, inseguridad, tristeza, rabia, agotamiento, sensación de pérdida de control, sensación de no pertenecer a ningún sitio…
En ocasiones, una catástrofe natural pone el peligro nuestra vivienda y nos obliga a convivir con la incertidumbre. En otras, la situación económica, las condiciones del alquiler o los cambios en nuestras circunstancias personales nos impiden saber cuánto tiempo podremos permanecer en el lugar donde vivimos.
Por eso cuando estamos en zona dana donde hay peligro de inundación, en una casa nido donde hay que cambiarse cada x tiempo, o hemos de mudarnos (tal y como está de mal el mercado inmobiliario) estando de alquiler porque el propietario dice que hemos de abandonar la vivienda, no nos encontramos seguros y nuestro mundo se desestabiliza en todos los sentidos.
Las situaciones pueden ser muy diferentes, pero comparten una cuestión importante: La dificultad para construir una vida estable cuando nuestro entorno deja de ofrecernos la seguridad que necesitamos.
Porque una cosa es tener un techo y otra muy distinta sentir que tienes un hogar.
Si estás atravesando una situación de inestabilidad residencial y sientes que está afectando a tu bienestar emocional, recuerda que no tienes por qué afrontarlo todo en soledad. Infórmate sobre los recursos sociales y psicológicos disponibles en tu entorno y busca apoyo en las personas y los servicios que puedan acompañarte.
A veces no podemos resolver de inmediato aquello que nos preocupa, pero sí podemos empezar por reconocer lo que necesitamos y buscar apoyos para dar el siguiente paso.
Un abrazo
Estela

