loader image

RELACIONES DIFíCILES. Historias, aprendizajes y recursos para quienes se sienten atrapados

Las relaciones forman una parte esencial de nuestra vida. Nos construyen, nos sostienen… pero también pueden herirnos profundamente.

En mi caso, al mirar atrás, veo que no es casualidad que muchas de mis relaciones hayan sido difíciles.

Crecí en un entorno donde la seguridad emocional no estaba del todo presente. Mis padres no podían convivir y la relación entre ellos era complicada.

Mi padre aparecía y desaparecía, y mi madre, con sus propias dificultades, volcaba muchas cosas en mí. Aprendí pronto a no molestar, a adaptarme, a ser “la niña buena”.

En el colegio, esa inseguridad se hizo más evidente. Me costaba relacionarme, me inhibía, y eso me colocaba en una posición vulnerable. Sufrí burlas, rechazo, y poco a poco fui haciéndome más pequeña. Mi autoestima se fue resintiendo sin que yo fuera del todo consciente.

En la adolescencia, la necesidad de pertenecer se hizo más fuerte. Quería tener amistades, sentirme parte de algo. Pero no sabía muy bien cómo hacerlo. Y sin darme cuenta, empecé a fijarme en personas que no me trataban bien. A día de hoy lo veo claro, pero entonces no entendía por qué me atraían justo esos perfiles.

Durante la universidad, el entorno mejoró. Encontré un ambiente más seguro, incluso un grupo de amigas. Pero por dentro yo seguía siendo la misma: insegura, cerrada, con miedo a que me hicieran daño. Me colocaba en segundo plano, observando más que participando.

Llegó un momento en el que la soledad pesaba tanto que decidí salir de mi zona de confort de una forma poco habitual: puse un anuncio buscando amistad. A través de ahí conocí a distintas personas. Algunas experiencias fueron confusas, otras me ayudaron a sentirme un poco más acompañada.

Pero sobre todo, ese camino me llevó a una relación que marcaría un antes y un después.

Cuando conocí a mi pareja, todo fue fácil. Rápido. Fluido. Él me ofrecía algo que nunca había tenido: sensación de seguridad, pertenencia, una familia amplia, un lugar donde encajar. Me integró en su mundo, conocí a su entorno, viví experiencias nuevas… y me sentí, por primera vez, dentro de algo.

Con el tiempo he entendido que no me enamoré solo de la persona, sino de lo que representaba para mí en ese momento.

Cuando vienes de una historia marcada por la inseguridad, la soledad o el rechazo, la sensación de seguridad puede pesar más que otras cosas importantes.

Y desde ahí, sin darte cuenta, empiezas a construir relaciones que no siempre son sanas, pero sí familiares.

No es fácil ver estos patrones. Mucho menos cambiarlos.

Pero empezar a entenderlos… ya es un paso enorme.

Si te has sentido identificada con esto, quiero decirte que no estás sola.
Entender estos patrones ya es un primer paso importante.

Si te apetece profundizar un poco más, he preparado un material gratuito donde explico con más calma este tipo de dinámicas y cómo empezar a salir de ellas.
Incluye un pequeño e-book y algunos audios que puedes escuchar a tu ritmo.

Si lo quieres, puedes escribirme por email y te lo envío. Y me encantará saber si te ha servido, sugerencias y etc. Aqui tienes dos emails donde puedes escribirme y te contestaré personalmente enviándotelo:

estelamontolio@gmail.com o psicosaludemocional@cop.es

Respira…No estás sola

Estela