ENFERMEDADES CRÓNICAS, ¿CÓMO AFRONTARLAS?

Las enfermedades crónicas son aquellas que se prolongan más allá de 6 meses. Ciertamente dentro de este amplio grupo de patologías médicas se engloban muchas enfermedades (Cáncer, hepatitis C, sida, diabetes, alergias, hipertensión, enfermedades cerebrovasculares y cardiovasculares…) con diferente grado de severidad y amenaza para la vida por lo que es difícil hablar de ellas en términos generales.
El diagnóstico supone un impacto a nivel emocional en un principio tanto para el/la enfermo/a como para sus allegados, sobre todo si la enfermedad está asociada a ciertos tabúes, desinformación y a poblaciones minoritarias y marginadas como es el caso del sida y hepatitis C. Aparecen muchas dudas, miedos y necesidad de saber más sobre la enfermedad por lo que el enfermo trata de despejar las preguntas que le surgen a través de internet u otros medios poco idóneos. En la red aparece todo tipo de información de la cual una parte es fiable y otra no, por lo que es aconsejable preguntar las dudas al médico de familia o al especialista.
Si la enfermedad cursa sin síntomas, como es el caso de la hepatitis C en las primeras fases, y el enfermo ha de llevar tratamiento médico, posiblemente será más difícil cumplirlo, y más si la medicación lleva asociada una serie de efectos secundarios, por lo que supone “cambiar un estado de bienestar o carencia de síntomas por otro de malestar”. El apoyo de la familia y un buen estado psicológico son esenciales para poder sobrellevar esta dura etapa. Los estudios han demostrado que los síntomas de depresión van asociados a un mal cumplimiento terapéutico bien inconscientemente porque el enfermo/a olvida la medicación debido a los fallos de memoria asociados o bien conscientemente debido a las ideas erróneas asociadas a la depresión: “la medicación no me va a mejorar”, “esto no sirve para nada”…etc.
El ajuste psicológico a la nueva situación supone una reorganización de roles y una redefinición de prioridades en la vida del paciente y en su entorno familiar y social. La salud mental de un enfermo crónico en términos generales parece mejorar al cabo del tiempo a pesar de que la salud física empeore lo que indica que se produce una adaptación a la situación médica desfavorable aunque los síntomas médicos vayan empeorando. Sin embargo, cuando aparecen síntomas o trastornos psicológicos, suelen ser incapacitantes y pueden peligrar incluso la supervivencia del enfermo a través de la falta de adherencia y cumplimiento terapéuticos como se ha comentado anteriormente.
El vivir con una enfermedad crónica supone una readaptación de las rutinas diarias (ámbito social/personal, familiar, laboral) a la nueva condición de enfermo a través de cambios comportamentales tales como cambios en los hábitos de salud e higiene, cambio de dieta, toma de medicación, seguir los controles médicos y visitas médicas…La capacidad de asumir estas modificaciones en el estilo de vida es un aspecto adaptativo y esencial en este momento. Sin embargo, la enfermedad y todas las transformaciones asociadas no es sinónimo de incapacidad en todos los casos, y el enfermo puede llevar una vida prácticamente normal durante un largo periodo de tiempo.
El afrontar una enfermedad crónica, se considera una etapa de cambio.
La capacidad de afrontar los retos venideros está en función de muchos factores psicosociales y asociados a la enfermedad. Entre otros se encuentran los siguientes:
-La percepción de los cambios (reto o amenaza),
-El tipo de personalidad: La extraversión mejora la calidad de vida relacionada con la salud y el neuroticismo la empeora en el caso de estudios con trasplantados
-El apoyo social: sobre todo de la familia es imprescindible para el afrontamiento de la enfermedad.
-Los trastornos psicológicos pasados o presentes: influyen en la calidad de vida, la percepción de los síntomas físicos y modifican la tasa de adherencia al tratamiento.
-Las estrategias de afrontamiento: las pasivas son menos adaptativas que las activas o dirigidas al problema.
-El estilo de vida más o menos saludable y/o susceptible de ser transformado.
La correcta información relacionada con la enfermedad y el tratamiento son elementos cruciales. Los factores anteriormente citados pueden ser mejorados a través de un adecuado asesoramiento psicológico (redefinir la enfermedad, lograr una percepción más adaptativa, tratar la ansiedad y depresión asociadas, buscar estrategias más adaptativas…)

Si tienes alguna duda sobre este u otro tema psicológico puedes acudir a mi consulta y te atenderé.

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